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Crimen de Tenerife

"Muchos tripulantes lloramos al encontrar el cuerpo de Olivia"

Un vecino de O Morrazo, de la tripulación del Ángeles Alvariño, narra el duro día a día en la búsqueda de las niñas asesinadas en Canarias

Un vecino de O Morrazo, a bordo del Ángeles Alvariño, cuenta como ha vivido la angustiosa búsqueda.

Un vecino de O Morrazo, a bordo del Ángeles Alvariño, cuenta como ha vivido la angustiosa búsqueda.

Entre la tripulación del buque oceanográfico Ángeles Alvariño se encontraba un vecino de O Morrazo que participó en las tareas de búsqueda de los cuerpos de las pequeñas Olivia y Anna, en las aguas de Tenerife, así como el de su padre y presunto asesino, Tomás Gimeno. “Cuando encontramos el cuerpo de Olivia a muchos se nos saltaron las lágrimas, y eso que no vimos los restos”. Ya en casa desde hace un par de semanas, reconoce que “desconectar de lo vivido no es fácil”. Explica las jornadas maratonianas de todas las personas implicadas en las tareas de búsqueda, que cesaron este jueves.


“Cuando encontramos el cuerpo de Olivia solo vimos la bolsa y notamos el olor cuando llegaron los restos al barco, antes de que se los llevase la Guardia Civil, pero no paramos de darle a la cabeza y a muchos se nos cayeron las lágrimas"

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Quien así habla es un vecino de O Morrazo, integrante de la tripulación del buque oceanográfico Ángeles Alvariño que trabajó hasta este mismo jueves en la búsqueda de los cuerpos de las niñas desaparecidas en Tenerife desde el mes de abril y del padre que presuntamente acabó con sus vidas: Tomás Gimeno y las pequeñas Anna y Olivia. Este morracense trabajó hasta la extenuación como sus compañeros. Formó parte de la tripulación de 14 personas que estaba presente cuando aparecieron los restos de Olivia, los únicos encontrados.

Encuentran el cuerpo de una menor en la zona de búsqueda de Anna y Olivia Video: Agencia Atlas

“Cuando llegamos allí la policía ya tenía delimitado el campo sobre el que había que buscar. Barrimos toda la zona tanto con una sonda como con una maquinaria de barrido lateral, que detectaba cualquier objeto que se identificaba en el fondo. Después el robot submarino bajaba a comprobar todo lo identificado”, recuerda.

Tres tripulantes del Ángeles Alvariño, bajando el robot submarino.

Repasa mentalmente todo lo vivido esos días. “La operación se iba a acabar, inicialmente, el día 8 de junio, pero dos días antes de esa fecha encontramos la botella de oxígeno y el famoso edredón. Por eso decidió la juez prolongar la búsqueda”.

"No vimos nada porque el cuerpo estaba en una bolsa. Se encontró a las 11 de la mañana –lastrado con un ancla– y no se pudo reflotar hasta las cinco de la tarde"

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Solo tuvieron que esperar dos días para conocer la trágica noticia. “Aparecieron entonces los restos de la niña, Olivia”. Reconoce el shock, pese a que tanto él como sus compañeros llegaron a la zona mentalizados de la tarea emocionalmente dura que tenían por delante.

Puesto de mando del Liporus y de visualización de las imágenes que capta en el fondo.

“No vimos nada porque el cuerpo estaba en una bolsa. Se encontró a las 11 de la mañana –lastrado con un ancla– y no se pudo reflotar hasta las cinco de la tarde. No ves nada pero no paras de darle vueltas a la cabeza. Los tripulantes no comimos. No estamos acostumbrados a esas cosas porque el Ángeles Alvariño no se dedica a eso. Nos cuadró ir porque teníamos el robot en otras tareas”, señala.

Tras más de un mes en aguas canarias este buque gallego del Instituto Español de Oceanografía ha abandonado la búsqueda después de que la juez que lleva el caso les autorizase el regreso al entender que la búsqueda se había convertido en algo “inabordable”.

Imagen del robot del Ángeles Alvariño, que encontró el cuerpo de la pequeña Olivia y las botellas de oxígeno.

El vecino de la comarca explica que “no sé qué harán porque se escuchan muchas cosas en las televisiones y las redes sociales, de que van a contratar a una empresa externa. Pero no es algo sencillo. ¿Si encuentran algo, cómo lo cogen?, para eso hace falta un robot muy sofisticado”, se pregunta.

Durante los días en los que el vecino de la comarca estuvo allí “estábamos las 14 personas que manejábamos el barco y además teníamos a seis técnicos que manejaban el robot submarino, que trabajaban en guardias de 12 horas, por lo que no paraban nunca la búsqueda. Para el sondeo de toda la zona tuvimos a tres geólogas que también trabajaban a turnos día y noche. “Además estuvieron también dos técnicos italianos para la sonda de barrido lateral”.

"Estaban muy encima algunos programas y en algunas cosas se exageraba"

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Una de las partes complicadas de este mes de trabajo hasta la extenuación, para la tripulación del Ángeles Alvariño, fue precisamente lidiar con el revuelo mediático alrededor de esta tragedia humana. “Estaban muy encima algunos programas y en algunas cosas se exageraba. Cuando llegamos a Tenerife el 31 de mayo estaba lleno de medios preguntándonos por el operativo, pero explicábamos que somos tripulantes y no teníamos relación con la operación en sí”. Al encontrar los primeros objetos “alejaron un poco el cordón de la prensa, pero una vez que nos acostumbramos, en general nos trataron muy bien y dándonos ánimos en todo momento”.

El buque oceanográfico, en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. EFE

La tripulación entiende que “si en la bolsa estaba la niña mayor, pensamos que seguro que estaba también la pequeña”, explica con tristeza. Este tripulante lleva ya dos semanas en casa tras su relevo y reconoce que no es tan fácil desconectar de lo vivido en Canarias “porque mucha gente nos pregunta por lo que pasamos. En esto juega mucho la mente de cada uno. Como no vimos nada, ahora vamos dejando atrás todo aquello”.

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