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Crisis del coronavirus

Cómo salir "airosos" de estas fiestas pese a ómicron

La calidad del aire y de las mascarillas son los dos elementos en los que más flaquea la prevención ante el virus más contagioso de la historia

Dos personas charlan en una calle de Ourense.

Afrontamos Fin de Año y Reyes con el considerado virus de transmisión humana más contagioso de la historia, la variante ómicron del SARS-CoV-2. Con esta alta incidencia, la interacción social con no convivientes equivale a atravesar un campo minado, sobre todo en interiores. En el Día Internacional de la Preparación ante las Epidemias, este 27 de diciembre, recopilamos consejos de científicos para evitar el contagio en estos días de fiesta, con especial énfasis en la calidad del aire y las mascarillas, quizá las grandes asignaturas pendientes para la mejora de la prevención.

Pandemia de interiores

José Luis Jiménez, profesor de Química de la Universidad de Colorado, recuerda que nos contagiamos al respirar aire infectado (aerosoles con virus) exhalado por algunos (no todos) los infectados, en proximidad cercana y en aire compartido en la habitación. Es 20 veces más probable contagiarse en interior que en exterior. 

Distancia y tiempo

En interiores la distancia ayuda, pero no es suficiente. Este virus se transmite principalmente por aerosoles, más concentrados en la proximidad del emisor, y que en lugares mal ventilados flotan durante horas, como el humo del tabaco. Hay que tratar de minimizar el tiempo en interiores, con la menor gente posible. “Cuanto mayor sea el número de personas con las que nos reunamos, más posibilidades hay de que alguna pueda ser asintomática y nos transmita la infección” recuerda Juan J. Gestal, epidemiólogo y profesor emérito de la Universidad de Santiago.

Bajar la voz

La vocalización (hablar, gritar, cantar) está fuertemente asociada a la transmisión: como recuerda José Luis Jiménez, se han verificado muchos brotes en coros, pero ninguno en bibliotecas. Hay que tratar de hablar bajo o no hablar cuando sea posible, por ejemplo, en el transporte público. Y es imposible con la música a un volumen alto, en las fiestas.

Las mascarillas no son tamices y deben estar bien ajustadas

Las mascarillas, la medida más efectiva en interiores para evitar el contagio, no son coladores ni tamices: gracias a la física microscópica filtran aerosoles mucho más pequeños que los minúsculos orificios que tienen entre sus fibras. Deben estar bien ajustadas y no dejar huecos: un espacio de solo el 2% de la superficie de la mascarilla deja pasar un 50% de los aerosoles.

FFP2 o FFP3, ahora más que nunca

Alemania e Italia ya han establecido la obligatoriedad de llevar en interiores mascarillas FFP2 o FFP3, más eficaces. Un estudio publicado en diciembre por el Instituto Max Planck de Alemania constató que las mascarillas FFP2 bien ajustadas reducen el riesgo de infección con COVID-19 al 0.1%. Son más necesarias que nunca por la mayor contagiosidad de las variantes delta y ómicron, ahora mayoritarias. El pasado 9 de diciembre, el Gobierno anunció la prórroga del IVA reducido para las mascarillas higiénicas y quirúrgicas, pero dejó fuera a las FFP2 y FFP3, a las que se sigue aplicando un gravamen del 21%. El Círculo de la Sanidad, que preside el gallego Ángel Puente, ha pedido que se reduzca el impuesto de estas mascarillas, que han demostrado ser “más eficaces a la hora de proteger del contagio”.

Medir el CO2 evita abrir las ventanas de par en par en invierno

La ventilación es crucial en interiores. Debe ser continua, cruzada, distribuida y medida. Conviene abrir ventanas en lados opuestos de la estancia, pero –sobre todo en invierno, con clima ventoso– puede ser suficiente con dejar abiertas rendijas. Para saberlo podemos utilizar un medidor de CO2 con un sensor de infrarrojos (NDIR), que cuesta en torno a 100 euros. El nivel de CO2 no debe sobrepasar las 700 u 800 partes por millón.

La medición de CO2 en hostelería, muy mejorable

No pocos restaurantes y bares utilizan aparatos con sensor electroquímico que ofrecen lecturas irreales. Tampoco los colocan siempre en lugares visibles a los clientes ni ventilan cuando los niveles de CO2 superan los umbrales recomendables. Jiménez y los científicos de la plataforma Aireamos urgen instalar medidores de CO2 visibles al público en todos los lugares donde compartimos aire interior. Se puede hacer por unos 200 euros por local, una inversión ridícula si consideramos las pérdidas por la pandemia y que no solo servirá para combatir el COVID-19, sino también otras enfermedades, e incluso mejorar el nivel cognitivo de quienes ocupan la sala.

Filtrar el aire ayuda

Si la ventilación no es suficiente o no es práctica se puede filtrar el aire. José Luis Jiménez precisa que los filtros HEPA (de alta eficiencia) comerciales “funcionan bien, pero son caros”. Hay una gran variedad según su coste, calidad, y ruido. Los filtros baratos hechos con ventiladores funcionan muy bien y se los puede hacer uno mismo por unos 40 euros. Se llaman cajas Corsi-Rosenthal y hay vídeos en YouTube que explican cómo montarlos.

Ninguna medida es perfecta

Hay que ser consciente de que no hay “balas mágicas”, ninguna medida es perfecta para atajar los contagios. “En el interior no hay una medida que por sí sola nos mantenga a salvo, hay que hacer varias cosas para disminuir el riesgo”, subraya Jiménez. Debemos adoptar el modelo del “queso suizo” propuesto por el virólogo Ian Mckay, en el que todas las capas protegen pero tienen agujeros: vacunas, mascarillas, ventilación, distancia interpersonal, higiene de manos, testeo mediante pruebas de antígenos, limpieza del aire... La unión hace la fuerza.

Tradicional Concierto de Navidad de la Orquesta y Coro de RTVE. FDV

Dos ejemplos de lo que se hace mal

La imagen superior corresponde al tradicional Concierto de Navidad de la Orquesta y Coro de RTVE, celebrado el pasado viernes en la Capilla del Palacio Real de Madrid. Las mascarillas de rejilla no sirven, como han repetido los expertos una y mil veces. La imagen inferior la tomó el cineasta gallego Rodrigo Cortés en el AVE Sevilla-Madrid. Como él denunció en Twitter, ese nivel de CO2 es insalubre.


El cineasta Rodrigo Cortés tomó esta imagen en el AVE Sevilla-Madrid. FDV

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