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La iglesia románica de San Andrés, en Salas, en la “lista roja” del deterioro

El templo, que se halla cubierto por la maleza, solo mantiene en pie la fachada y el campanario, elementos que los expertos piden consolidar

La iglesia de San Andrés de Linares, en Salas, en una imagen tomada ayer. | S. Arias

A la iglesia románica de San Andrés de Linares, en Salas, le ha crecido un bosque dentro. El abandono y el paso de los años la han deteriorado y convertido en una ruina total que apenas es visible debido a la cantidad de vegetación que la cubre. Tan solo sobresale el campanario, ahogado entre la maleza y los árboles, con los muros caídos o a punto de colapsar y sin techumbre. Por ello ha sido incorporada a la “lista roja”del Patrimonio que elabora el colectivo “Hispania Nostra”, que recoge 1.200 monumentos en todo el país en riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores.

“Mi bisabuela ya conoció la capilla cerrada y recordaba cuando sacaron los santos para llevarlos a la iglesia de San Miguel, que es la parroquial. Luego, mi abuelo recuerda que fue vendida a particulares pero ya no sabemos más”, comenta Tomás Román, nieto del propietario de una casa cercana, José Luis Álvarez.

Pese al deterioro sufrido por el inmueble, que se ha agravado en los últimos cinco años- detalla el joven- la fachada principal y el campanario permanecen en pie aunque casi totalmente tapados por la maleza y en riesgo de derrumbe. “La ruina no tiene vuelta atrás pero es una pena que vaya a más, por ello, pienso, que la consejería de Cultura podría ponerse en contacto con los propietarios para que la parte más icónica, que sigue en pie, no siga deteriorándose. Por lo menos que se consolide esa parte”.

El templo, de estilo románico popular, tiene una nave rectangular y alargada que está ya derrumbada y con vegetación. La portada románica no se conserva ya que fue sustituída por otra de amplio dovelaje. Arriba, el campanario de vano único. Además, en la jamba izquierda de la iglesia se conserva una antigua inscripción.

La primera vez que aparece documentado el templo es en el año 1027 bajo la advocación de San Miguel. Casi un siglo después, en 1129, se tiene constancia de que el matrimonio formado por Pedro Guilleniz y Ximena Muñiz realizó una serie de donaciones al monasterio de San Salvador de Cornellana entre las que se encuentra la iglesia de Sancto Andrea de Campo, conocida en la actualidad como San Andrés. También, siglos después, Tomás López y Madoz relacionan el inmueble con la presencia y actividad de los templarios.

“Es una lástima”, dice Joaquín Lorences, presidente de la Fundación Valdés-Salas, implicada en la protección y divulgación del patrimonio local. Lorences señala que se trata de un problema que afecta a muchas capillas rurales de la comarca, “un patrimonio fantástico y enorme que necesita una cantidad ingente de recursos económicos para atender todas las necesidades”. Por ello, estima necesario asumir proyectos entre la Administración pública y mecenas privados, como hacen en la Fundación, “a imagen y semejanza de los países anglosajones en los que el Estado tiene un papel regulatorio e incentivador”, concluye.

Una treintena de monumentos en mal estado en Asturias, según Hispania Nostra


Asturias tiene un total de 33 de monumentos deteriorados y en riesgo de desaparición registrados en la “lista roja” de Hispania Nostra, asociación sin ánimo de lucro de utilidad pública que tiene como finalidad la defensa, salvaguarda y puesta en valor del patrimonio cultural y natural de España. Las últimas incorporaciones, en lo que va de 2022, han sido, además de la iglesia de San Andrés de Linares, en Salas, la antigua fábrica de estilo modernista de conservas Lis en La Arena, en Soto del Barco, y el chalet de José Rodríguez-Maribona, en Villalegre (Avilés). El año pasado también se incluyeron monumentos asturianos como el monasterio de San Salvador de Cornellana, en Salas, que en 2024 cumplirá un milenio, y la ermita de Nuestra Señora de Ricao, en Caso. Desde el año 2020 aparecen en la Lista Roja el torreón de Peñerudes en Morcín; el sanatorio, botica y escuela de niñas del poblado minero de Bustiello, en Mieres; la planta de baterías de hornos de cok y subproductos de Ensidesa en Avilés; y el palacio del Condado de Altamira en San Tirso de Abres. El proyecto de supervisión del patrimonio español que realiza Hispania Nostra también tiene una “lista negra” para los casos más extremos en la que, por el momento, no hay ningún inmueble de la región incluído. Así como una “lista verde” para destacar aquellos monumentos que han sido reparados. Ese es el caso del palacio de Villanueva de San Cucao, en Llanera, la iglesia de San Salvador del Moro, el prerrománico de San Miguel de Lillo, en Oviedo, o el palacio de los Carreño-Alas en Carreño.

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