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Lucas Macías lidera el regreso de la ópera a la Quincena de San Sebastián

El titular de Oviedo Filarmonía dirigió en el ciclo vasco "La fille du régiment", en una función histórica con triunfo del tenor Xabier Anduaga

Una vista general de la función.

Después de dos años, y pandemia de por medio, la Quincena Musical de San Sebastián recuperaba, al fin, la ópera en versión escenificada. Dos funciones de "La fille du régiment" de Gaetano Donizetti que han levantado gran expectación entre el público.

Las representaciones estuvieron lideradas por el maestro Lucas Macías, titular de Oviedo Filarmonía, y el estreno el viernes se saldó con un éxito espectacular, asentado en dos vectores principales. El primero de ellos una sólida y magistral versión musical a cargo del maestro Macías y el segundo, una interpretación verdaderamente arrolladora por parte del tenor Xabier Anduaga que logró hacer historia en el Auditorio Kursaal en el que, por primera vez, se logró un bis en una representación operística, en esta ocasión en la célebre aria "Ah, mes amis".

La Quincena apostó, en su reencuentro con la lírica, por un reparto español, y acertó de lleno, contando con algunas de las nuevas voces de mayor proyección, en una suerte de apuesta generacional con la que el festival marca una pauta de futuro.

Lucas Macías dirige a la orquesta durante un ensayo.

"La fille du régiment" es una ópera en la que el tenor se acaba llevando el gato al agua si es capaz de sortear las erizadas dificultades vocales de una partitura en la que Donizetti no escatima en el registro agudo del rol. Anduaga consiguió hacerse con la velada mediante un fraseo exquisito y una corpulenta capacidad para sacarlo adelante con plenitud de medios expresivos. El tenor vasco es ya, por derecho propio, una de las voces más interesantes del actual panorama lírico y redondeó una actuación inolvidable con un público entregado. Su aportación siempre estuvo un paso por delante del resto del reparto que, no obstante, consiguió asimismo magníficas prestaciones. Muy bien escénicamente y convincente, desde el punto de vista vocal, Elena Sancho-Pereg como Marie aunque, en algunos momentos, se echase de menos mayor holgura, especialmente en el registro grave. Impecable el Sulpice de Damián del Castillo y correcta la marquesa de Berkenfield de Anna Alàs y Jové. Solventes el resto de los cantantes en sus respectivos cometidos.

Un pilar esencial para cimentar el enorme éxito de la noche, con el público que abarrotaba la sala en pie en las ovaciones finales, residió en el trabajo desde el foso de Lucas Macías al frente de una Orquesta Sinfónica de Euskadi disciplinada, y con un sonido opulento, que dejaba ver a una formación acostumbrada al trabajo en ópera, especialmente por su vinculación a la temporada de ópera de Bilbao.

Macías dio vuelo a una partitura, usualmente maltratada o, más en concreto, demasiadas veces reducida a una suerte de acompañamiento de los cantantes. Buscó el contraste, potenció los pasajes más líricos y propició un discurso estilístico eficaz en el que la comicidad y un velado tono romántico maridaron a la perfección. Tanto la orquesta como el fantástico coro Easo entraron sin fisuras en su lectura y sumaron para alcanzar el sólido resultado final.

Quizá el único lunar del estreno residiese en la decisión de traducir al euskera y al castellano las partes habladas, que acabaron por darle un matiz cercano a la zarzuela que, estilísticamente, no encaja con el original donizettino. La dirección de escena de Guillermo Amaya buscó eficiencia narrativa y comicidad un tanto forzada y se asentó sobre una discreta escenografía de Enrique Sancho. De todas formas, el resultado global no se resintió en absoluto en un estreno que, sin duda, ha marcado un punto de inflexión en la actual programación de la 83 edición del veterano ciclo estival donostiarra.

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