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El análisis de la plantilla | V. Rodríguez

Víctor Rodríguez, talento a la baja

Tras un inicio ilusionante, el catalán decepcionó y consumó en Gijón su cuarto descenso consecutivo

Víctor Rodríguez, durante un partido en El Molinón.

Víctor Rodríguez, durante un partido en El Molinón. J. J.

La primera impresión que tuvo el sportinguismo sobre Víctor Rodríguez Romero (Barberá del Vallés, Barcelona, 23-7-89) fue ilusionante. En realidad pasó lo mismo con el equipo de esta temporada. Quizá Víctor Rodríguez se el futbolista mejor personifica la trayectoria seguida por el Sporting. Como el equipo, el menudo volante rojiblanco tuvo un inicio ilusionante, pero en seguida se impuso la tozuda realidad. Con la misma facilidad con la que su menudo cuerpo le permitió coger la forma antes que al resto de compañeros y rivales, Víctor perdió peso e influencia en el juego cuando la competición se puso firme.

El catalán no ha tenido fortuna en los últimos años con la elección de los proyectos en los que ha escogido embarcarse. El descenso del Zaragoza, club que le abrió la puerta del fútbol profesional le puso en el mercado. Su prometedora trayectoria se truncó con su paso al Elche, el equipo terminó en mitad de la tabla a consecuencia de haber vivido por encima de sus posibilidades. El resultado a tantos impagos fue un descenso administrativo. Tras los fiascos de Zaragoza y Elche, Víctor Rodríguez encadenó dos malas experiencias más en Getafe y Gijón para completar una serie nada envidiable de cuatro descensos consecutivos.

Víctor Rodríguez es, en realidad, un símbolo en el Sporting de los dieciséis fichajes. Él fue la primera incorporación de Nico Rodríguez para esta temporada, cuando el desmantelamiento del equipo de los guajes ya era un hecho que costaba digerir. Víctor Rodríguez llegó a Gijón entre los elogios de Abelardo y del resto de estamentos del club que celebraban esta adquisición. Lo hizo además con un contrato largo, cuatro años, y una ficha importante. Algo tiene, al primer golpe de vista, que también logró encandilar a Rubi en su aterrizaje en el Sporting.

La realidad es que el catalán fue perdiendo presencia en las alineaciones. Fue titular en sólo quince encuentros y tampoco funcionó bien como revulsivo. La calidad técnica no se le discute, pero es de esa clase de futbolistas que genera unas expectativas que no consigue cumplir. Su paso por la mayoría de los partidos que jugó fue intrascendente y pocas veces se convirtió en una solución real.

Su futuro en el club divide al sportinguismo. Hay quienes le consideran una pieza útil en Segunda División, un futbolista con una trayectoria y una experiencia importantes y esa calidad que escasea en el fútbol de plata. Otra corriente de opinión no le perdona su gris rendimiento de esta temporada y considera que lo mejor que puede hacer el club es buscarle una salida. La última palabra la tendrá Miguel Torrecilla. Que nadie descarte que el nuevo director deportivo intente recuperar a un futbolista que ya tiene en su vestuario. En la decisión final, influirá mucho a qué quiera jugar el Sporting. Víctor Rodríguez ya se merece un ascenso, una alegría.

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