Suscríbete La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El Sporting vuelve a dejarse dos puntos: empate tras remontar al Leganés (2-2)

Campuzano y Cristo dieron la vuelta al marcador con la ayuda del VAR y Arnaiz devolvió las tablas después de que los rojiblancos perdonaran el tercero / Aitor vio anulado un gol y Djuka sigue negado cara a puerta

17

Sporting - Leganés, en imágenes ÁNGEL GONZÁLEZ

Hizo más para ganar que el Leganés, pero acabó nuevamente condenado al empate. El Sporting dio la vuelta al tempranero gol de Rubén Pardo empujado por la casta y el VAR. Primero, al corregir un gol mal anulado a Campuzano, y después, al conceder el primer penalti de la temporada, transformado por Cristo. Pudo cerrar entonces el partido el conjunto de Abelardo, pero Riesgo sacó una gran mano a Campuzano y Djuka perdonó otra acción clara. Arnaiz apareció entonces para poner las tablas. Otros dos puntos que vuelan y cinco jornadas seguidas sin ganar para un fútbol cruel con los gijoneses en el último mes y medio. 

Las dificultades han hecho al Sporting más equipo. Se vio ante el Leganés, especialmente en una primera parte de locura. En una semana con nueve bajas, casi una constante en el último mes, la plantilla volvió a mostrar su lado más comprometido. Después de un buen inicio, ver al rival adelantarse en el marcador, lejos de romper a los rojiblancos, les mantuvo en la misma línea. Ayudó el VAR y el hecho de darle la vuelta al resultado en trece minutos. Hubo para ello argumentos futbolísticos y un trabajo coral simbolizado en muchos detalles. 

Las ayudas de Otero al debutante -en Liga- Trabanco ante el peligroso Arnaiz; el resurgir goleador de Cristo y Campuzano cuando todos miraban a Djuka; la pasión de Zarfino para reclamar penalti proteger al lanzador Cristo de la presión de Riesgo; las coberturas de Insua de lado a lado… Todo hizo que el Sporting pasara de verse por debajo a desquiciar al Leganés, que perdió a su entrenador, expulsado, superada la media hora de juego. Antes, Rubén Pardo había pillado dormido al equipo en un lanzamiento de falta demasiado escorado para ser gol. El disparo, raso, lo desvió Campuzano y no lo pudo alcanzar Mariño, titular pese a estar su continuidad a debate. Pudo hacer más. Demasiado castigo para un equipo, el de Abelardo, que había controlado el inicio del partido.

La ventaja les duró a los pepineros dos minutos. Fue el tiempo en el que Campuzano se tomó revancha. Su tanto subió al marcador con suspense. Asistido por Cristo, se plantó ante el portero y la picó para sortear su salida. El balón volvió a golpear al delantero catalán y se fue a la red. Trujillo Suárez interpretó que el rojiblanco se había ayudado de la mano y anuló el tanto. El VAR revisó, le hizo consultar el monitor y el tanto acabó validado. 

La igualada dio más confianza a los de Abelardo, que vieron cómo el VAR volvía a llamar a Trujillo Suárez a la revisión de una acción que, en este caso, había pasado desapercibida para muchos en el campo. El Sporting sacó de esquina e Insua disputó de cabeza un balón interceptado finalmente por Rubén Pardo con la mano extendida a la altura de la cabeza del defensa del conjunto gijonés. Carrera del colegiado para comprobar en el televisor habilitado junto a los banquillos, mientras Zarfino ya colocaba el balón sobre el punto de penalti. Primera pena máxima de temporada y nuevo gol de Cristo. El tinerfeño lleva cuatro partidos seguidos marcando -incluyendo la Copa-. Otro partido, otra historia para un Sporting que se fue al descanso pensando en un tercero.

Lo tuvo nada más iniciarse la segunda parte. Cristo buscó a Otero en el medio y el colombiano se inventó un pase por encima de la zaga pepinera para dejar a Campuzano mano a mano con el portero. Conectó de primeras y se encontró con una mano de Riesgo cargada de reflejos. El paso de los minutos empezó a poner a prueba el fondo de armario de un Sporting con cinco jugadores del filial en el banquillo y las fuerzas limitadas. 

Djuka relevó a Campuzano a falta de media hora, con ovación para Víctor, premiado por El Molinón. Tuvo otra vez el tercero los rojiblancos en botas del montenegrino. Cristo le dio un balón de oro para dejarle ante el meta visitante con la pelota acomodada a su pierna derecha. Se precipitó Djuka, al que seguramente se le vinieron encima todos los tantos pendientes de jornadas anteriores, y decidió rematar de primeras cuando quizá tenía tiempo a algo más. Su disparo, centrado, no se lo puso difícil a Riesgo. La réplica llegó y no perdonó. 

Raba se internó por la banda izquierda y, tras sentar a un Trabanco que le aguantó la carrera hasta el final, centró atrás para que el temido Arnaiz pusiera el empate. La rozó Mariño y estuvo a punto de despejarla José Ángel antes de entrar en la portería. Otra vez el Sporting pagaba no haber cerrado primero el partido. Veinte minutos para el final. Mucho aún.

Pola, Nacho Martín y Aitor salieron de una tacada para dar refresco y reemplazar, entre otros, a un Trabanco al que la segunda amarilla podía caerle en breve. Vio entonces anulado un gol el Sporting. Djuka se ayudó de la mano para controlar en el área un balón que bien podía haber intentado conectar de primeras. Preocupante, cada vez más, su situación, como la de Mariño. Recuperar la mejor versión de ambos es vital como parte de la solución a los problemas de contundencia en las áreas. Fue antes de que Aitor remachara al fondo de las mallas sin que sirviera para nada. Lo intentó el equipo hasta el final, incluso Jorge Sáenz dio el susto en el descuento. Nada cambió. El Sporting se quedó sin rematar otra tarde de mucho trabajo y poca recompensa.

Compartir el artículo

stats