30 de enero de 2017
30.01.2017

Los expertos destacan que la siniestralidad en la caza es baja, pero los accidentes, graves

30.01.2017 | 01:53

El fatal accidente que le costó la vida a Fidel Megido González ha conmocionado al mundo de la caza en la región. Este tipo de siniestros no son habituales en Asturias, pero se trata además del segundo que se produce y ambos con pocos días de diferencia. El pasado 14 de enero falleció Manuel Oviaño, de 56 años, que perdió la vida al despeñarse con su todo terreno durante una cacería.

Javier Prieto, presidente de la Sociedad de cazadores de Quirós, señaló que "la siniestralidad en la caza es baja, aunque es cierto que cuando se producen accidentes suelen ser de gravedad. Los cazadores cumplen las normas, y es difícil que haya accidentes, pero nadie está libre de tener uno, cazando o en cualquier otro lugar".

Sobre las causas de la muerte de Fidel Megido, el presidente de los cazadores de Quirós rechaza hacer conjeturas. "Se estará investigando, así que habrá que esperar a ver qué resulta", indicó.

En cualquier caso, Prieto señaló que es factible la posibilidad de que el proyectil destinado a un jabalí rebotara en un árbol o en una piedra y le alcanzase. Es una de las teorías que estudia la Guardia Civil. "Puede ocurrir perfectamente. Si la bala da en un árbol o en una piedra, los restos saltan con mucha fuerza, y si estás cerca y te alcanzan, las heridas pueden ser graves, e incluso te pueden costar la vida", indicó. El accidente en el que falleció Fidel Megido se produjo en la localidad de Villaorille, en Quirós, en una zona de matorral próxima al embalse de Valdemurio.

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