22 de enero de 2018
22.01.2018

Muere Indara Rodríguez, popular organizadora de bodas en Galicia

La bloguera, responsable de la empresa El Sofá Amarillo, ha fallecido a los 34 años

22.01.2018 | 19:12



Las redes sociales despiden a la organizadora de bodas y bloguera gallega Indara Rodríguez tras su prematuro fallecimiento a los 34 años. Madre de tres hijos y responsable de la empresa El Sofá Amarillo desde hace tres años, tan solo hace una semana que organizó su último enlace matrimonial.

"Se ha ido sólo después de habernos enseñado a pelear por cada sueño, a no ver obstáculos en el camino, a reírnos de la mala suerte y a exprimir cada día como si fuera el último. Ha conseguido todo. Todo, y más. Hasta dejar un legado definitivo", la despide su equipo en Instagram.

Las condolencias se suceden entre sus más de 40.000 seguidores en la red social. Seguidores y amigos destacan su "vitalidad" y "energía", y trasladan mensajes de apoyo a su familia y equipo.

La despedida de Indara: el último mensaje de El Sofá Amarillo

Indara se nos ha ido.

Siempre nos arrastraba a todos con ella, pero esta vez, la única, se ha ido sola de viaje, pero no del todo.... Aquí nos queda el mundo que ella creó, todo aquello que inventó de manera incontrolable. Inventó momentos, inventó todo aquello de lo que sentía necesidad de rodearse: viajes, descubrimientos imposibles, personas, cosas (siempre bonitas) y sueños que conformaron su mundo sin miedo. Su mundo libre. El más libre que jamás ha existido.

Hace tan solo una semana que vivió su última boda, como si hubiese podido elegir la fecha para despedirse de un proyecto que un día soñó, puso en marcha y hace casi tres años convertimos en empresa, en equipo. Un mundo de destellos únicos. Un mundo amarillo. Decía que, si la felicidad tuviese un color, sería amarillo.

Pusiste nuestro mundo patas arriba. Gracias, amiga.

Indara vivió rápido treinta y cuatro años muy intensos, inspiradores, incansables. Frágiles. De filias incondicionales y de fobias intolerables. Ácida y tierna en una composición imposible y única. Se ha ido sólo después de habernos enseñado a pelear por cada sueño, a no ver obstáculos en el camino, a reírnos de la mala suerte y a exprimir cada día como si fuera el último. Ha conseguido todo. Todo, y más. Hasta dejar un legado definitivo.

Una vez me habló de este momento y me dijo que cuando llegase no me olvidase de deciros que os sirvieseis una copa de vino y brindaseis por la vida bien vivida.
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