Luis Lorenzo y su mujer, la avilesina Arancha Palomino, seguirán en libertad con las medidas cautelares que la jueza ya acordó el pasado 27 de mayo: retirada del pasaporte, prohibición de salir del territorio nacional y comparecencia semanal en el juzgado. Es la decisión de la magistrada que investiga el presunto homicidio de María Isabel Suárez, acordaba en una nueva vista que se celebrada a petición de la acusación.

La jueza respaldó la petición de la Fiscalía, que entiende que no hay riesgo de fuga o reiteración delictiva, ni de destrucción de pruebas. Por el contrario, la acusación particular, a cargo de Pedro Martín Pastor, que defiende los intereses del hermano de la fallecida, pidió que el matrimonio ingresara en prisión provisional ante “la gravedad de los hechos” que se le imputan. A su llegada al Juzgado número 9 de Arganda del Rey (Madrid), Luis Lorenzo y su mujer, que iban acompañados de su letrado, el ovetense Francisco Pérez Platas, no hicieron declaraciones y se limitaron a manifestar que afrontaban la vista con “serenidad”. Su letrado sí indicó que “el hallazgo de cadmio en la sangre no implica un envenenamiento”,

Esta misma semana, la mujer que cuidó de María Isabel Suárez durante su último mes de vida declaró ante la jueza y aseguró que “nunca vio nada raro” ni nada que le haga sospechar que la pareja pudo envenenar a la mujer. Según explicó, la señora ya estaba enferma cuando ella empezó a atenderla: “Cuando llegué a trabajar a la casa de Luis y de Arancha, la anciana podía andar, pero sujetándola, tenía dificultad para comer y, a medida que pasaban los días, ya tenía dificultad hasta para llegar al baño. Dos o tres semanas después de llegar yo, Isabel ya estaba postrada en la cama”. Ante la jueza, la cuidadora matizó la declaración que prestó ante la Guardia Civil y afirmó que la víctima estaba bien atendida por la pareja. “Cuando llegué, observé que la casa no estaba adaptada y no había pañales, pero entonces Isabel no los usaba porque era independiente. Hablé con los señores de que Isabel necesitaba más ayuda, una silla de ruedas, una ducha... En ningún momento me negaron la compra de lo que fuese que necesitase”.

La autopsia practicada a la anciana, fallecida el 28 de junio de 2021, detectó que tenía concentraciones de cadmio y manganeso en la sangre, 200 veces y 20 veces, respectivamente, por encima de los niveles normales. También encontró, gracias a los análisis toxicológicos, restos de quetiapina, risperidona, aripiprazol y haloperidol en su organismo. El forense concluyó que “resulta infrecuente asociar cuatro antipsicóticos diferentes de forma simultánea”. Precisamente, la forense avilesina que realizó este informe declarará este miércoles, 22 de junio, por videoconferencia ante la jueza de Arganda. El fiscal ha solicitado que la forense amplíe el informe, con el fin de aclarar los motivos del fallecimiento de Isabel Suárez Arias. También será interrogada la facultativa madrileña que firmó el certificado de defunción.

El letrado de la pareja investigada indicó a LA NUEVA ESPAÑA que “el hecho de que haya metales pesados en la sangre del cadáver no presupone que haya sido envenenada, de hecho el director del Instituto Nacional de Toxicología indica que hay que tener cuidado porque esas altas concentraciones se puede producir de forma natural, como consecuencia de la putrefacción”. En cualquier caso, añadió, todo eso lo aclarará con un informe pericial que han solicitado.