La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El bazar de la historia

El ferrocarril del Peñón

Se cumplen 62 años desde la última vez que este tranvía circuló por la calle Manuel Llaneza de Mieres

Este tramo por la principal vía de Mieres (hoy calle Manuel Llaneza) sería denominado oficialmente como "Tranvía de Mieres a la estación" de acuerdo con la Ley de Ferrocarriles de 1877, que especificaba que los ferrocarriles establecidos sobre vías públicas se denominarían tranvías. Este tranvía constituía el segundo tramo de un ferrocarril establecido desde las minas del valle San Juan y que estaban ubicadas en el Peñón, Vegadotos y el Casar, y que terminaba en el plano inclinado situado sobre La Pasera y construido en 1888. Este tramo ferrocarril por la Hueria nunca contó con concesión alguna al discurrir por terrenos propiedad de la compañía. Por ello Mieres fue uno de los primeros lugares de Asturias en los que se emplearon las vías, siempre asociadas a las minas de carbón.

Una vez conseguido esto, la empresa minera trazaría su recorrido por la "nueva carretera a la estación" y pasando ésta por el puente de La Perra hasta los cargaderos del ferrocarril del Noroeste. Siendo de vía única de 0,60 metros de ancho y con escasa longitud, sin apartaderos intermedios, formada por el carril Vignole asentados con escarpias sobre traviesas de madera de roble. Las obras de construcción de este tramo inferior transcurrieron con bastante rapidez ya que el terreno era bastante favorable al discurrir por una carretera.

Este enlace ferroviario que pasaría por el medio de la villa de Mieres nacería como consecuencia de que en 1874 se había inaugurado el ferrocarril del Noroeste hasta Pola de Lena. Que sería situado en margen izquierdo del río Caudal, cuando los cotos mineros del concejo de Aller, Turón, Marianas, Corujas, Hueria San Juan, etc, se encontraban en la margen contraria. Sin embargo este hecho extraño se debe a la circunstancia de una mejor ubicación de este margen para la ejecución de las obras, ya que se encontraba cortada por menor número de afluentes y por valles de menor anchura, y a las propias necesidades del trazado que por ese margen del río podía ir tomando altura con mayor facilidad para ir afrontando las estribaciones del Puerto de Pajares para comunicar nuestra región con la meseta y no sólo la de dar salida al mar las producciones mierenses.

Para el nuevo ferrocarril minero se comprarían a la casa Krauss cinco locomotoras entre 1890 y 1900 de las que únicamente subsiste la primera de ellas. Construida con el número de fábrica 2345, que sería llamada con el nombre de "Upina", diminutivo Guadalupina, que correspondía al nombre de la hija de uno de los propietarios. Una vez cerrada la explotación de estas minas, la locomotora pasaría a Hunosa, que procedió a su exposición en la plaza del lavadero del Batán, a la salida de Mieres.

Esta máquina sería trasladada al Museo de la Minería y la Industria en El Entrego por orden de un poderoso sindicalista, privándonos así de locomotora más antigua de Mieres. Esta decisión contó con la sumisión de las autoridades locales y de los mandos de Hunosa, y solamente sería protestada por Florentino Romero y Laureano Alonso (Nanan), dos especialistas en ferrocarriles y que sabían lo mucho que significaba esta pequeña máquina para la historia de Mieres.

El ferrocarril del valle de Rioturbio tuvo una historia extraordinariamente larga y compleja que por falta de espacio nos limitaremos a reseñar brevemente.

En 1917, la empresa compraría unos terrenos situados entre el actual puente de Seana y la calle Camposagrado, en esas fechas, en los se construiría un nuevo cargadero para el Vasco Asturiano y dos naves destinadas para una central eléctrica y talleres.

Durante décadas la explotación de la línea permanecería sin demasiados cambios, salvo las mejoras en la infraestructura y por eso en 1920, esta empresa puso en funcionamiento un pozo balanza en La Pasera, para sustituir el plano inclinado. Era un sistema lento y con continuos descarrilamientos, donde los vagones en ocasiones terminaban cayendo a la misma calle Teodoro Cuesta con el consiguiente peligro para los peatones.

Para acceder al pozo "balanza" se construyó un túnel al mismo nivel de calle de 95 metros de longitud y teniendo el pozo una altura de 65 metros, contando con dos jaulas para los vagones.

En la salida de este túnel la empresa tenía una explanada para las maniobras y almacenamiento de vagones, y un edificio para oficinas.

Pese a esta nueva instalación, el viejo plano inclinado continuó funcionando hasta el final del ferrocarril, subiendo hacia la mina las piezas de madera, al ser éstas más largas que el diámetro del pozo balanza.

Durante los siguientes años, el ferrocarril continuó transportando cientos de toneladas de carbón hasta que llegó el final de la concesión original que debía renovarse para lo cual la empresa Minas Tres Amigos presentaría, en el mes de noviembre de 1953, el correspondiente proyecto al Ayuntamiento. Sin embargo, el Ayuntamiento ya tenía otros planes de lo que debería ser la principal arteria de nuestra villa de Mieres.

Por ello, invitaron a la empresa para que realizase el transporte por carretera desde Vegadotos, comprometiéndose el Ayuntamiento a su reforma para permitir la circulación de camiones.

A su vez, a la empresa también le interesaba el transporte en camiones debido a que el ferrocarril tenía unos gastos de personal y de mantenimiento más elevados. Sin embargo, antes de aceptar su desaparición se realizaron importantes esfuerzos por parte de la empresa evitar que esto sucediera.

En mayo, finalizaron las obras de la carretera y el 22 de junio de 1957, y en plenas fiestas de San Juan, sería cuando el tren del Peñón realizaría su último viaje y no sería hasta siete años después, concretamente en octubre de 1964, cuando se comenzaría el levantamiento de la vía.

Las ventajas que se conseguirían con esta supresión fueron importantes. Se lograban dos importantes objetivos: por un lado, se liberaría espacio para el tráfico de coches y autobuses, y, por otro, se conseguía la supresión de un incomodo y peligroso tráfico por el centro de la ciudad.

Los últimos vestigios del ferrocarril (la parte alta) y del tranvía (calle Manuel Llaneza) fueron desapareciendo con el paso de los años. A comienzos de los años 70, los terrenos que tenía delante del túnel los compró un conocido empresario del mueble de Mieres quien, en 1975, construiría un edificio derribándose la entrada del túnel y destruyendo la boquilla del mismo. Pero el interior del túnel se mantiene intacto y el acceso a toda esta infraestructura se mantiene por el almacén de uno de los bajos comerciales del edificio.

Anteriormente a la construcción de este edificio de pisos, el mierense Benjamín Vega Baragaño había proyectado reconvertir la explanada, el túnel y las instalaciones del pozo balanza en un novedoso complejo hostelero. El proyecto incluía ser rematado en la parte superior del "pozo balanza" con un espectacular mirador-merendero donde se podía contemplar toda la villa de Mieres y aledaños.

Este empresario terminaría, años después, desarrollando alguno de sus proyectos hosteleros en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Siendo el introductor en esas islas de la sidra natural y de la gastronomía asturiana. Uno de sus locales, sería durante años el centro de reunión de muchos mierenses y asturianos allí residentes.

Lástima que este proyecto mierense no fuese hacia adelante. La contrapartida a esta idea sería la pérdida de una parte de la identidad local. Hoy podría haber sido un atractivo más dentro del patrimonio minero-industrial.

En la actualidad, son varios los restos que pueden verse de esta línea ferroviaria en su tamo superior. La caja de su vía se conserva casi íntegramente, con algunas obras de fábrica todavía en pie. Hoy esta caja ferroviaria es un agradable paseo por un paisaje que, tras el fin de la minería, ha vuelto a ruralizarse.

La presencia del ferrocarril en nuestra villa fue muy importante, pues puede decirse que Mieres es la ciudad de España, o una donde más ferrocarriles circularon por su casco urbano, llegando a tener cinco líneas diferentes circulando a la vez y regentadas por cuatro empresas diferentes como fueron: Minas del Peñón, Noroeste, Vasco-Asturiano y Fábrica de Mieres.

De todo este amplio patrimonio ferroviario afortunadamente se conservan sus estaciones para viajeros, siendo la menos identificada en la actualidad la estación de viajeros de Fábrica de Mieres y que está adaptada como almacén y vestuarios del personal de limpieza del Ayuntamiento de Mieres (justo al lado del Centro Social de Mayores), donde aún se puede ver los logotipos de la desaparecida empresa minero-siderúrgica. Todo esto son las huellas de cuando Mieres era grande, bueno no, cuando en Mieres las empresas apostaron por un proyecto de riqueza y vida.

Compartir el artículo

stats