21 de abril de 2008
21.04.2008

Espíritu de vanguardia con sabor clásico

21.04.2008 | 02:00
«Zem», durante el concierto del sábado en el teatro Filarmónica.

Tas su presentación en Avilés en agosto de 2007, «Zem» volvió a los escenarios el sábado en el teatro Filarmónica de Oviedo ante un aforo prácticamente completo y expectante por ver la puesta en escena de su particular universo sonoro. La formación se consolida como quinteto, incorporando al trío inicial los vientos de Juan Flores y la guitarra sintetizador de Jorge Martínez, con lo que se amplía significativamente la paleta tímbrica de la propuesta.


La estética del conjunto asturiano juega con conceptos maquinistas y esto se traduce, en cierta manera, en su desarrollo musical a partir del tratamiento de métricas complejas con exigente precisión, los abruptos cambios y el sonido cuasi pendular del vibráfono. Con una breve -pero intensa- presentación de Jorge (alma máter de «Ilegales») se inició el recital del conjunto asturiano, que interpretó su álbum íntegro y con el mismo orden de piezas. La música de «Zem» es difícil de definir. Aúna muchos apuntes estilísticos de discursos tendentes a la experimentación y a la fusión de lenguajes, obteniendo un resultado final ecléctico a la par que personal. Una de las muchas virtudes del combo, exteriorizado de forma excepcional en el recital del sábado, es que, a pesar de utilizar recursos poco convencionales en el ámbito del rock contemporáneo, la música no resulta tan ajena o inaccesible para el público como se podría esperar, a priori, de este tipo de planteamientos. El oyente exigente especializado y el simple aficionado con afanes aventureros pueden convivir aquí perfectamente, en esta especie de simétrica anarquía.


A nivel instrumental, los cinco integrantes demostraron gran valía: la segura solidez de Xuan en el vibráfono, dibujando el rumbo a seguir; la solvencia y el brillo de la sección rítmica, con momentos de lucimiento incluidos, de Luiggi y Rubén; la actitud socarrona y carismática de Jorge Martínez, añadiendo capas de textura con sonidos poco habituales procedentes de la guitarra, y el buen gusto y la veteranía de Juan Flores a los saxos y a la flauta, ayudando a crear atmósferas cinematográficas cercanas al universo de David Lynch (la introducción extendida de «Estúpidos intrépidos» fue un claro ejemplo). También Juan Martínez, hermano de Jorge y responsable del sonido en directo, intervino en las puntuales secciones vocales añadiéndole un punto teatral a la velada. Como colofón, y fuera del guión, una pieza inédita instrumental del repertorio de «Ilegales» con la que los músicos fueron presentados, dejando un breve espacio para la improvisación.

Con esta iniciativa también se busca potenciar la celebración de conciertos en un teatro Filarmónica que puede reafirmarse como un núcleo donde disfrutar de buena música. Esperamos que esto pueda prosperar y que sea el inicio de unas regulares jornadas de recitales en vivo. Mientras tanto, el buen sabor de boca de la música de «Zem» no nos lo quita nadie.

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