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El Sella sigue teniendo tirón aunque no haya Descenso

La cancelación de la Fiesta de las Piraguas, por segundo año, impacta anímicamente en los municipios, pero apenas afecta al tirón turístico del Sella y su filón

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De izquierda a derecha, Calo Soto, expalista; Félix Soto y Benigno García, miembros del CODIS; Milín Llamedo, palista; Fernando Fondón, empresario; Víctor Rodríguez, concejal de Promoción Económica de Parres, y Visi Iglesias, concejala de Cultura y Festejos de Piloña en la ribera del río en Arriondas

Han pasado más de noventa años desde que el ideólogo de les Piragües, Dionisio de la Huerta, protagonizó junto a sus amigos Alfonso Argüelles y Manés Fernández el primer descenso, una excursión por el río Piloña, desde Infiesto hasta Soto de Dueñas, que se prolongó durante siete horas.

Aquella aventura, que repitieron al año siguiente llegando hasta Ribadesella, fue la semilla de la mayor celebración de un descenso fluvial en piraguas del mundo.

Es una prueba deportiva de reconocimiento mundial, sí, y también es una cita lúdica a la que volver siempre. Los días de “Les piragües” son sagrados para habitantes del concejo, para los asturianos y para muchos, muchísimos visitantes que esos días llenan los restaurantes, bares, calles, hoteles, apartamentos y hostales de las poblaciones cercanas. Tras el paréntesis obligado por la guerra, en 1944 se reanudó la competición, que ya nunca dejó de celebrarse, excepto estos dos últimos años. El covid es mucho covid.

La orilla del Sella, llena ayer de piragüistas dispuestos a disfrutar de la experiencia de bajar el río. | J. M. Carbajal

Como todos los primeros fines de semana de agosto, la comarca del Sella se tendría que estar preparando para uno de los días más importantes del año, el día del Descenso Internacional del Sella. Pero este verano, al igual que el anterior, el Descenso se tendrá que vivir de manera diferente. El coronavirus sigue obligando a cambiar costumbres y fiestas, y más si congregan a más de 250.000 personas entre los municipios de Parres, Piloña y Ribadesella.

El descenso y la fiesta van de la mano. Es por eso que el Comité Organizador del Descenso del Sella, por segundo año consecutivo, tomó la decisión de cancelar este evento, no organizará “nada” que pueda provocar aglomeraciones en Ribadesella y Arriondas. “Tanto nosotros como los ayuntamientos comprendimos el riesgo que supondría una aglomeración masiva de gente en la zona”, confiesa Félix Soto, secretario del Codis.

Varios piragüistas, antes de entrar al río. | Miki López

El principal problema al que se enfrenta el Comité es económico, ya que “intentamos que se celebrarse por no estar otro año en blanco, más que nada por los muchos patrocinadores, pero entienden la situación y nos apoyan”, comenta Benigno García, miembro del Codis.

Desde los ayuntamientos apoyan y ven lógica esta nueva suspensión de les Piragües. Víctor Rodríguez, concejal de promoción económica del Ayuntamiento de Parres, cree que “es una mala noticia para el municipio, pero es la única decisión aceptable en el contexto actual”, al igual que su colega de Piloña, Viri Iglesias, concejala de Cultura y Festejos, que resalta la “sensación de vacío” que siente esto días, porque en años anteriores ya estarían “en plena vorágine” organizativa. “Falta algo muy especial. Estamos intentado hacer cosas pequeñas para compensa la falta del descenso, pero entendemos que la situación no es la adecuada”, lamentan.

Detrás, de izquierda a derecha, Visi Iglesias, Víctor Rodríguez, Carlos Soto y Félix Soto. Delante, Fernando Fondón y Emilio Llamedo |

La suspensión del Sella es “un mazazo considerable para la economía local”, resalta Rodríguez. “El descenso internacional tenía una repercusión económica muy fuerte, no sabría decirte cuánto generará en toda la semana, pero es una pérdida grande”, subraya. Pese a eso, que nadie niega, también hay otra realidad, y es la de los negocios que están “encantados” con la suspensión de la fiesta y que están salvando mejor de lo que se esperaba “esta semana, que se pensaba que sería una semana muerta”.

Dos piragüistas inician el descenso. | Miki López

Hay quienes sí verán mermados sus beneficios. “De una ocupación del 100% que deberíamos tener estamos al 20%, es algo que no recuperamos”, lamenta Silvia López, dueña de Canoas Oriente. “Hay gente que solo viene por el Descenso para poder bajar con los deportistas, por eso nos fastidia que no se haga la prueba”, explica Alba García, empleada de Sella 10.

Una piragua vista desde el puente del Sella, con la localidad de Arriondas al fondo. | Miki López

Una piragua vista desde el puente del Sella, con la localidad de Arriondas al fondo. | Miki López

En cuanto a los vecinos de a pie, el sentimiento hacia les Piragües depende de la edad y de cómo viven la fiesta. Los vecinos de Arriondas y Ribadesella intentan mentalizarse de que no habrá Piragües. “El Sella siempre da el toque de calidad, es una pena, pero es la mejor decisión”, dice Iván Fernández, dueño de Sellasturex. Otros, por su parte, no ven mal la suspensión. “Que lo quiten todo, la gente que acumula en este pueblo no es normal”, expresa José Manuel Somoano, vecino de Arriondas. Seguramente el 7 de agosto bajarán el Sella varios miles de personas. Ya lo están haciendo en los últimos sábados “entre 8.000 personas”, indican vecinos y empresas de piraguas. Ayer, precisamente, fue un día grande. Se constata que el tirón del Sella es incuestinable e imparable. Pero mucho mejor si hubiera Fiesta de Les Piragües.

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