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Buscando a Joaquín desesperadamente

Un fotograma de la película.

Hay ideas de filmes españoles que resultan más surrealistas que toda la obra de David Lynch, como, por ejemplo, que Joaquín del Betis se convierta en el centro de un relato. En efecto, el futbolista está siempre presente en Héroes de barrio, ya sea a través de un cartel a tamaño real que tiene el protagonista en su casa y al que habla y le pide consejo o como macguffin que sirve para articular la historia de un padre que quiere impresionar a su hija diciéndole que es su amigo. Pero en realidad el protagonista no es amigo de Joaquín, por lo que se pasa toda la cinta buscando a Joaquín desesperadamente.

Héroes de barrio es una de esas películas amables cargada de tópicos en forma de valores morales buenistas, casi para ser comprendidos por niños: que hay que ser honestos, que no hay que decir mentiras, que hay que tener dignidad con respecto a lo que uno es y tiene en la vida, y ese tipo de cosas. No se le puede pedir mucho a nivel cinematográfico, pese a que este tipo de realismo cotidiano con elemento futbolístico ha dado mejores resultados en el Reino Unido con películas como Quiero ser como Beckham y Buscando a Eric (Cantona). Pero se queda en buenas intenciones y poco más, sin mucha más ambición que convertirse en una película familiar destinada a pasar desapercibida… a no ser que seas fan de Joaquín.

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