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La despedida en el Palacio Real: "Nos vemos el viernes en Oviedo"

Leonor disfrutó relajada del desfile militar a seis días de su debut en los premios "Princesa de Asturias", una cita que ilusiona a los Reyes y a la que nadie quiere faltar por ser histórica

La despedida en el Palacio Real: "Nos vemos el viernes en Oviedo"

La despedida en el Palacio Real: "Nos vemos el viernes en Oviedo"

"Nos vemos el viernes en Oviedo". Fue ayer la consigna en el Palacio Real tras el desfile militar del Día de la Fiesta Nacional en Madrid. Lo dijeron políticos, empresarios, periodistas, artistas y todos los que fueron invitados a la recepción con los Reyes de España y repetirán invitación

En el centro de todas las miradas, Leonor, la primogénita de Felipe VI y Letizia, quien ayer siguió atenta y relajada junto a su hermana, la Infanta Sofía, el desfile militar en el paseo de la Castellana. Ambas dan muestras de que lo disfrutan. Ya suman seis años de asistencia, desde 2014, al mismo.

Pero el de este año ha sido especial. Sobre todo para Leonor, a seis días de su debut en los premios que llevan su nombre. La Princesa, que cumplirá 14 años el día 31 de octubre, dará su primer discurso oficial en Oviedo, durante la ceremonia de entrega de los premios. Además, ofrecerá también unas palabras un día después, el sábado, en Asiegu (Cabrales), con motivo del galardón "Pueblo ejemplar". En todo momento estará acompañada por sus padres y por su hermana Sofía, de 12 años.

El inminente debut de Leonor centró gran parte de las conversaciones en los corrillos durante la recepción en el Palacio Real, como no podía ser de otra manera, con permiso de la sentencia del "procés" y las cercanas elecciones generales.

Sus padres, los Reyes, afrontan la cita de forma especial por partida doble. Y es que al gran paso en la vida pública que va a dar su hija mayor, heredera de la Corona -cuya exposición hasta ahora ha sido muy limitada y medida, y su infancia ha estado prácticamente blindada-, se une la vinculación especial de ambos con Asturias: en el caso de la Reina, su tierra natal, donde están parte de su familia y amigos; en el caso del Rey, fue aquí donde él también ofreció su primer discurso en público un lejano octubre de 1981. En Oviedo pasó su infancia y parte de su adolescencia Letizia, y se pudo escuchar hablar por primera vez a Felipe, un Príncipe de Asturias de 13 años, los mismos de ahora de su primogénita.

Así las cosas, los monarcas no pueden otra cosa que estar felices e ilusionados ante los acontecimientos de los que será protagonista Leonor en los próximos días. Relajados y compenetrados se les vio en la Fiesta Nacional, tanto en el desfile como en el Palacio Real.

No obstante, no faltan las preocupaciones. Estas se extienden a todos los que prevén acudir el viernes a la capital del Principado: el tiempo. Y es que las previsiones meteorológicas no son nada halagüeñas y, de momento, parece que la lluvia -la tradicional lluvia asturiana a la que muchos atribuyen ese verde envidiable del Paraíso Natural- hará acto de presencia tanto el viernes como el sábado, y no precisamente con temperaturas agradables.

Está por ver lo que depara el cielo asturiano. Lo que es cierto es que a menos de una semana del debut principesco hay una gran expectación a la que parece ajena Leonor y también Sofía. Ambas hermanas dieron muestras ayer de disfrutar relajadas del desfile militar. Eso pese al susto llevado con el accidente del paracaidista, el cabo Luis Fernando Pozo, que quedó enganchado a una farola en la Castellana. Las hijas de los Reyes y estos lo saludaron al término del acto al militar, visiblemente contrariado por lo ocurrido.

Leonor lució un vestido rosa, a juego con el de su madre, muy favorecida con tul y bordados. Sobre el traje de la Princesa no faltó el Toisón de Oro que el Rey le otorgó hace un par de años en lo que fue su primer y relevante acto público como heredera. Luego llegaría el segundo, con su primera visita oficial a Asturias -en septiembre de 2018 en Covadonga- y la lectura de la Constitución en diciembre. Sofía llevó un vestido de corte y tela (tweed), similares al de su hermana, pero en azul celeste a juego, según los especialistas, con la banda de la Orden de Carlos III del Rey Felipe. Ambas calzaron bailarinas para completar un atuendo muy parecido al que vistieron en Covadonga.

No pasó desapercibido para los cronistas el gran estirón y cambio que han dado las hijas de los Reyes en los últimos tiempos, ya lejanas de la infancia y en pleno tránsito a la adolescencia. Se nota por su saber estar, comportarse, posar para los medios. Pero ayer hubo otro detalle más, que muchos atribuyen a la coquetería incipiente de su edad: el pelo. Atrás han quedado sus lisas melenas rubias, con una infantil trenza en ocasiones. Esto ha sido sustituido por el pelo suelto, con ligeras ondas surferas.

Ningún detalle que rodea a las hijas de los Reyes pasa desapercibido, menos en el caso de Leonor, cuya presencia pública es de esperar que crezca a partir de ahora como síntoma de la salud y fortaleza de la monarquía y de que la maquinaria constitucional funciona según lo previsto.

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