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Así es el día a día en el H-144: por el hospital de la Feria de Muestras han pasado 115 pacientes en el último mes

La instalación, remarcan los profesionales, nunca estuvo cerca de llenarse

Visto desde la gran cristalera de la cafetería de trabajadores de la primera planta, el hospital provisional creado en el pabellón central del recinto ferial Luis Adaro de Gijón parece un hormiguero a gran escala. Desde esa perspectiva no se puede observar a los pacientes, su intimidad está garantizada, pero sí a los trabajadores de la instalación, como hormiguitas que no paran quietas. Médicos, enfermeros, técnicos de cuidados auxiliares de enfermería, celadores, limpiadoras y personal de administración no cesan de trabajar. Visitan a los pacientes, los tratan, hablan con ellos. En suma, los cuidan.

Todo está perfectamente limpio y desinfectado y todas las camas están perfectamente hechas. Todas menos 9, las que ocupan los pocos –muchos, lo ideal es que no hubiera ninguno– pacientes que aún siguen allí ingresados. Una cifra nimia comparados con los 55 que llegó a haber el pasado 27 de noviembre, en el pico álgido de ocupación. Esos días, desde el 20 de noviembre y hasta el 3 de diciembre, hubo siempre más de 40 enfermos allí ingresados. En el mes que lleva abierta la instalación, desde que el pasado día 12 acogiera a su primer paciente, han pasado por ella 115 personas. La inmensa mayoría, a día de hoy, viven una vida normal en sus domicilios. Hubo 16 que tuvieron que ser nuevamente hospitalizados en un centro de agudos. Algunos también fallecieron. “Cualquier porcentaje de fallecimientos es dramático”, remarca Rafael Castro Delgado, director técnico asistencial de la instalación, “pero aquí la tasa de mortalidad es menor que entre la población general en el rango de estas edades. Y eso que todos nuestros pacientes tenían neumonía a causa del coronavirus”.

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