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VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Irma Collín

Alicia Gutiérrez: “La primera vez que me diagnosticaron cáncer solo pensaba en mis hijos”

"Cuando llevaba un año de baja, con cáncer y sarcoidosis, me echaron del trabajo”

Alicia Gutiérrez Bayón nació en Pajares (Lena). Tiene 48 años, y desde los 18 vive en Oviedo.

–La primera vez que me diagnosticaron cáncer fue en agosto de 2010. Tenía 37 años, una niña de tres años y un bebé de un año. Me hicieron cirugía conservadora, radioterapia y quimioterapia. Y, además, tratamiento con pastillas e inyecciones durante dos años y medio. Más tarde, me quitaron los ovarios. Y, luego, la Seguridad Social me mandó a trabajar, cuando todavía estaba recuperándome.

La enfermedad no vino sola, sino acompañada de un fuerte sinsabor de carácter laboral:

–La empresa de comercio en la que trabajaba no respetó ni mi horario ni mi puesto de trabajo. Me rebajaron la jornada de 40 horas semanales a 20, me pusieron en turno de tarde y, además, en otro departamento. Cuando llevaba seis meses trabajando, no podía con el alma. Estaba cansadísima. Mis compañeros me ayudaban muchísimo. Me hicieron pruebas y me detectaron una enfermedad autoinmune, una sarcoidosis que me afecta a los pulmones, la piel y los huesos. No tiene cura, es crónica, funciona por brotes.

De nuevo tuvo que coger la baja. En esta ocasión, a Alicia Gutiérrez la trataron con cortisona y otros medicamentos.

–Cuando llevaba un año de baja, la empresa me invitó a marcharme. Les dije que no, que estaba de baja y enferma. Al día siguiente tenía una indemnización en mi cuenta bancaria. Para encima, no fueron ni elegantes: era menos de los que me correspondía, y tuve que demandarlos para que me dieran lo justo.

Por si tenía poco, el cáncer se presentó de nuevo en su camino:

–A los pocos meses tuve una recaída. Me quitaron todos los ganglios, me salió un linfedema en un brazo... La Seguridad Social me denegaba cualquier tipo de prestación, y decidí demandar también a la Seguridad Social. Gané en primera instancia, ellos recurrieron, tuve que ir al Tribunal Superior de Justicia y también gané. Me concedieron una incapacidad permanente absoluta, y en esas estoy ahora mismo. Con las espaldas siempre abiertas. Tengo unas secuelas irreversibles. La empresa, que me rebajó la cotización en los últimos tiempos, me hizo polvo la cuantía de la pensión. Y soy una persona con suerte, porque mi marido trabaja. Y gracias a que tengo a mi madre. Pero tenemos dos hijos pequeños que sacar adelante, y no puedes trabajar porque no puedes con el alma. Necesito reciclar mi cuerpo varias veces al día para seguir funcionando. La quimio no es una aspirina. El taxol abrasa los huesos.

Pero en la vida de Alicia Gutiérrez apareció también la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC):

–Ya antes había recibido ayuda psicológica y psiquiátrica. Al sufrir menopausias muy precoces, llegué a no dormir nada. He recibido mucho apoyo en el HUCA y en La Ería, y luego todo lo que nos ofrece la AECC. La primera vez que me diagnosticaron cáncer yo solo pensaba en mis hijos, en que no iba a verlos crecer. Por eso, cada vez que cumplen años, disfruto de ir viendo cómo superan etapas.

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