El azabache es "un carbón anómalo formado a partir de troncos de araucariáceas y protopináceas, árboles ya extintos de época jurásica". Una "rareza geológica" que puede encontrarse en la costa de Villaviciosa y cuyo futuro parece abocado a la desaparición. La falta de material, la ausencia de actuaciones por parte de la administración y la introducción, cada vez más común, de materiales similares en el mercado ponen en riesgo a una gema única. La Asociación Azabache Jurásico lleva cinco años luchando por revertir esta situación, apostando por la divulgación y la investigación científica. "Al principio nadie nos tenía en cuenta, pero creo que nos hemos convertido en un referente", opina su presidenta e impulsora, María Pérez.

Asturias es uno de los pocos lugares del mundo donde puede encontrarse azabache jurásico, pero lamentablemente no cuenta con el reconocimiento que los especialistas consideran que merece. "Tenemos algo único, pero la gente no sabe qué es el azabache. Cuando viene alguien de fuera y se lo cuentas no pueden creerse que no le estemos dando la importancia que tiene", asegura. Por eso, la entidad –impulsada también por Alba García– trabaja con un objetivo claro: conseguir la protección de este mineral y asegurar su futuro.

En este camino van de la mano del Instituto de Ciencia y Tecnología del Carbono (INCAR). Ambas formaciones se han unido para llevar a cabo un estudio que permita la identificación clara del azabache y así acabar con las numerosas imitaciones que actualmente inundan el mercado. La solución "es sencilla" y consistiría en utilizar el método de la triboelectricidad. Es decir, la electricidad que el azabache genera al frotarse con otro material.

Este estudio "es básico" para lograr que el azabache asturiano sea reconocido por la Unión Europea con una Indicación Geográfica Protegida (IGP), la cual incluiría tanto el producto final –las piezas de artesanía– como la procedencia de la materia prima. El Principado se comprometió el año pasado a iniciar los trámites necesarios, pero para ello, insiste Pérez, "es imprescindible llevar a cabo la investigación. Esperamos que no se retrase mucho".

Lamentablemente, los trabajos aún no han comenzado y la escasez de material es cada vez más frecuente. Los maestros azabacheros trabajan con piezas pequeñas y de peor calidad, sacadas en su mayoría de escombreras. Una situación que fomenta la expansión en el mercado de materiales más económicos y fáciles de encontrar. De ahí que la asociación trabaje para divulgar métodos caseros que permitan a los clientes la identificación de las piezas. "La labor que estamos haciendo empieza a notarse. Mucha gente pasa por la exposición permanente buscando información, nos llaman por teléfono o nos escriben. La información está llegando, poco a poco pero lo hace", afirma Pérez. Y destaca también que "los artesanos cada vez tienen más cuidado y son menos los que apuestan por usar imitaciones".

Aún así, acabar con este fraude tiene un solo camino, la reapertura de una mina de azabache. Otra de las peticiones que el Principado tiene en estudio. "Necesitamos la apertura, pero primero tiene que ir la protección. Nos tenemos que asegurar que todo el material que se extraiga no se va a mezclar con lignito y que las piezas van a ser originales", explica.

Paralelamente a este trabajo, la asociación apuesta también por la formación de nuevos artesanos. En el local de Unión Azabachera, en Villaviciosa, se ofrecen clases. "Tenemos muy buenas profesoras. Si lo ves desde fuera parece fácil, pero es un trabajo de orfebrería. No se aprecia las horas que puede llevar", asegura María José Valdés, una de las alumnas.

La aprendiz no entiende la poca importancia que se le da en Asturias al azabache. "Siendo algo único, las autoridades deberían cuidarlo más, potenciarlo y saber venderlo", opina. Valdés propone entre otras acciones llevarlo a Fitur, un escenario que considera idóneo para darlo a conocer fuera de la región. "Hay que presumir y potenciarlo. Fuera de España estas cosas se cuidan muchísimo", insiste.

La Asociación Azabache Jurásico organiza anualmente, coincidiendo con la Semana Santa, el Certamen de Azabachería "Eliseo Nicolás" en la Casa de los Hevia. Durante varios días se exponen piezas únicas, se ofrecen charlas, organizan un concurso y salidas a zonas de extracción del azabache. Además este año están trabajando en la organización de unas jornadas en la zona de Les Mariñes (Quintueles, Argüero, Oles y Tazones). La idea sería ofrecer charlas y talleres, tanto con adultos como con niños, con el propósito de "divulgar de manera veraz y eficiente" las innegables cualidades del azabache.

La idea sería organizar esas jornadas antes de Semana Santa. Estas zonas, indica Pérez, "son de tradición azabachera y hay mucha cultura que se está perdiendo. Queremos evitar que se olvide esa parte tan importante de nuestro patrimonio cultural".