En plena estación invernal  las mimosas no se dan por vencidas, y a pesar de la nieve, lluvias y bajas temperaturas de los últimos días, sorprende ver en Villaviciosa  como numerosos ejemplares  han adelantado unas cuantas semanas su floración. Su vistoso  color  amarillo y olor característicos resaltan en los paisajes  y parecen querer anunciar una primavera que aun tardará en llegar.

Son muchos los bosques, prados o jardines del concejo maliayo donde este arbusto ya se puede ver con las primeras flores del año. Pero es en las zonas más cercanas a la ría, como Tornón, Seloriu, Bedriñana, Carda, Sebrayu o San Martín del Mar donde las mimosas ya se ven en pleno esplendor. Unos paisajes que esta semana se aprecian oscuros y austeros por los efectos de las borrascas invernales, lo que hace que las primeras mimosas destaquen aún más plenamente floridas.

La mimosa es una planta originaria de Australia y Tasmania que en España fue introducida en 1824, llegando a muchas zonas de los paisajes asturianos como especie  ornamental o para fijar terrenos con sus raíces. En la actualidad, la Mimosa común (Acacia dealbata) y la Mimosa negra (Acicia melanoxylon) están consideradas especies invasoras. Pero según explican algunos naturalistas maliayos,  “no debe olvidarse que la Mimosa común, lleva con nosotros desde mediados del siglo XIX". "Utilizada con prudencia y no dejando que sus brotes se extiendan de manera desmesurada, es un excelente árbol ornamental, que lleva más de un siglo poniendo una nota de color en gran parte de las quintanas asturianas, en medio del desolado paisaje invernal en nuestra tierra", añaden.

Como curiosidad de la flor de la mimosa, símbolo de delicadeza y sensibilidad, en países como Italia, Rusia o Albania las mujeres se regalan ramilletes de mimosas las unas a las otras cada 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, para celebrar así «la amistad, valentía y el coraje». Una tradición  de muchos años, que en los últimos también está llegando a algunos lugares de la geografía española  y que en Villaviciosa este enero regala  un esplendoroso color a una naturaleza que nunca deja de sorprender.