preguntas clave

Complicaciones burocráticas

28.01.2016 | 02:02

José A. ORDÓÑEZ

Las rutas asturianas del Camino de Santiago están sometidas a unos criterios de protección marcados por Patrimonio.

¿En qué consiste la protección del Camino de Santiago?

La normativa, que se incorporará al plan especial para la promoción de la ruta jacobea, incluye en los espacios rurales un área de protección del Camino compuesta por dos franjas de 30 metros de ancho a uno y otro lado del trazado. En las zonas urbanas, el corredor de preservación afecta a los solares colindantes con el Camino.

¿A qué territorio afecta?

Las rutas jacobeas asturianas suman más de 560 kilómetros de recorrido y pasan por 34 concejos

¿Qué consecuencias tiene?

Los propietarios de los solares y edificaciones incluidos en las zonas jacobeas protegidas están obligados a contar con la autorización de la Dirección General de Patrimonio para ejecutar cualquier obra en ellos, aunque sea menor. Los arquitectos encargados de la actuación remiten los proyectos o fichas técnicas a este departamento de la Administración autonómica para obtener su visto bueno.

¿Qué exige Patrimonio?

Las exigencias suelen ser estéticas o arquitectónicas y no referentes a las condiciones de edificabilidad, que dependen del planeamiento de cada concejo. Estos condicionantes pueden incluirse por los municipios en planes especiales sobre el Camino de Santiago.

¿Qué consecuencias tiene para el ciudadano?

Los arquitectos y técnicos municipales consultados coinciden en que la necesidad de cumplir con los requisitos de protección de las rutas complica cualquier actuación que se ejecute, aunque sea un simple retejado. Además, la Dirección de Patrimonio tarda un mínimo de mes y medio en contestar a las solicitudes de obra.

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