13 de junio de 2016
13.06.2016
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"Ver un oso en su medio natural es impresionante", asegura el guarda Juan Díaz

El turismo de observación se abre ahora a los amantes de la flora y las setas

13.06.2016 | 01:39
1) Panorámica de Braña Vieja, donde se avistaron varios osos en los últimos días. 2) Un buitre sobrevuela Somiedo. 3) Las vistas que hay desde el punto de observación de Aguino, con Pola de Somiedo en el valle. 4) Detalle de las escobas amarillas. 5) Juan Díaz intentando ver un oso.

Por este dato y porque las hembras sólo paren cada dos años, "el crecimiento de la población no es exponencial", según señala Díaz. Actualmente, se calcula que hay unos 250 ejemplares en toda la Cordillera Cantábrica. El agente de la "Patrulla Oso" ya ha perdido la cuenta del número de plantígrados que ha visto a lo largo de su vida, pero no por ello deja de emocionarse. "Es algo impresionante. Me pongo igual de nervioso ahora que cuando empecé con esto hace diez años", confiesa. Sólo quienes hayan podido experimentarlo saben de lo que habla Díaz. "Juegas con el factor sorpresa. Estás buscando y buscando y en el momento más inesperado aparece", agrega el director del parque de Somiedo.

Sin embargo, en esta ocasión no hubo suerte. Ni en el mirador de Aguino, donde hace unos días se vio a una osa con sus crías, ni en Braña Vieja, donde se localizó recientemente a un macho. Los plantígrados no quisieron aparecer. "La mejor fecha para verlos es en mayo y en junio, que coincide con la época de celo, y en septiembre y octubre, que es cuando madura el fruto de un arbusto que les encanta: rhamnus alpina", explica Juan Díaz. Durante estos meses, Somiedo se llena al amanecer y al anochecer de turistas nacionales y extranjeros. La locura por la naturaleza no tiene freno. "Cada vez tenemos más visitantes interesados en ver fauna. Eso se nota también por el aumento de las empresas que operan en el parque realizando visitas guiadas. Ya son unas cinco y se están formando más", manifiesta Luis Fernando Alonso.

Todas ellas explotan al máximo los recursos de la naturaleza, pues saben que avistar al oso no siempre es fácil. Sobre todo en la temporada de celo, que es cuando los machos recorren kilómetros y kilómetros en busca de una hembra. Ellas, por su parte, huyen para evitar infanticidios -cuando un gran oso mata a la crías para provocar que la hembra entre de nuevo en celo-. El desarrollo de este tipo de turismo ha llegado a tal punto, que hoy en día Asturias ya no sólo capta a los amantes de la fauna, sino a los "frikis" mundiales de la flora y los hongos. " Para botánicos, esto es el paraíso. Aquí posiblemente tengamos la mayor biodiversidad de flores de toda la Cordillera Cantábrica. La diversidad geológica es muy grande -tan pronto hay una caliza como una silícea- y eso propicia que haya muchas especies de flora", asegura Alonso.

El director del parque natural de Somiedo, de carrera ingeniero agrónomo y técnico industrial, también cree que el clima influye en esta biodiversidad. "Tenemos mezcla del atlántico con el interior y eso hace que las variaciones del suelo sean constantes", apunta. Un paseo por Braña Vieja -pasando el pueblo de Villar de Vildas- muestra toda esa riqueza. Los campos están salpicados de flores nunca vistas y de colores tan intensos que el paisaje parece un cuadro. "Los ingleses y los franceses quedan alucinados. Hasta en el elemento más insignificante, como un palo, se detienen y descubren un tesoro", interviene Juan Díaz. Como suele pasar, los de fuera valoran más el paraíso que los que viven en él. "Las mariposas, que parecen una pijada, les vuelven loco a los ingleses. Hay más ejemplares en un trozo de Somiedo que en todo su país", dice.

Aun más difícil que ver al oso, es contemplar a un lobo. El guarda de la consejería de Recursos Naturales asegura que, después de años de observación, muy pocas veces lo pudo avistar. "Es más pequeño y siempre va escondido. Tiene más instinto que el oso", señala Díaz, que destaca que en Asturias no está permitido el uso de atrayentes a diferencia de en otras comunidades autónomas como Castilla y León. En el Principado no hay ni trampa ni cartón.

Luis Fernando Alonso resalta la gestión del Principado: "La estrategia de conservación ha influido mucho en el aumento del turismo de observación. Hace diez años, por aquí casi no se veía ningún oso. Y ahora sucede todo lo contrario. También hay más buitres y las poblaciones de venados y rebecos se mantienen". La presencia humana disminuye en los pueblos, pero los animales ganan más terreno. Asturias se convierte en un paraíso para la fauna y los amantes de la naturaleza.

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