01 de julio de 2016
01.07.2016
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Villacubera, sidraturismo y sostenibilidad

La clave del éxito de la sidra natural DOP del Llagar Cortina está en una buena y exigente selección de la manzana, que procede de Villaviciosa y otros puntos de la región

01.07.2016 | 22:48
Tino Cortina, espichando en el llagar.

Villacubera, sí. La gama de sidras naturales con denominación de origen protegida Sidra de Asturias de la familia Cortina reciben este curioso nombre del que pocos conocen su origen. Y es que "Villacubera" es una palabra derivada de la fusión de "Villaviciosa", para los oriundos "la Villa" sin más, y por otro lado "Cubera", monte que corona la localidad maliayesa desde sus espaldas y que da nombre también a la asociación de Amigos del Paisaje de Villaviciosa, asociación ciudadana para la defensa y potenciación del entorno natural y riqueza cultural de Villaviciosa. En definitiva una filosofía que comparte Villacubera, una sidra elaborada con los patrones de la denominación de origen, aunque con elementos diferenciadores,

En el mercado coexisten dos Villacuberas que, además de cumplir los requisitos establecidos por el Consejo Regulador, gozan de un valor añadido que las diferencia de otras sidras.

Por un lado, la sidra natural filtrada, Villacubera 100% Regona. ¿Una sidra monovarietal en Asturias? Pues sí, y esta es única y especial. La Regona es una variedad autóctona, ácida y también amarga. Una característica que la hace diferente a otras manzanas y con la que se consiguen unos mostos peculiares que, una vez fermentados, dan lugar a esta sidra. Un producto que ostenta suficiente finura para ser encontrado en los mejores manteles de cualquier parte del mundo. Una sidra natural que no hace falta escanciar y que se puede consumir en torno a los 9ºC en aperitivos o acompañando carnes blancas, pescados de roca o mariscos del Cantábrico.

Y por otro lado, la joya de la corona, la sidra natural tradicional, Villacubera 14 meses de maduración en bodega. Primera sidra asturiana que se comercializa con este período de maduración. Algo nunca visto hasta que en 2005 apareció la primer cosecha 2003. Por aquel entonces, Villacubera era una marca nueva, no reconocida en el mercado. Sin embargo, con el paso de los años, esta sidra ha sido capaz de hacerse con el cariño y el aprecio de un grupo amplio de consumidores que crece día a día. Difícil fue superar las escasas cosechas de los primeros años, en los que el lagar quedó sin producto debido a la buena acogida de la comunidad sidrera. Algo inédito y arriesgado que no hizo sino reforzar el mito.

La cosecha 2015 fue de récord también en Villacubera. Más de 800.000 kilos de manzana de máxima calidad fueron destinados a la elaboración de esta sidra en unos meses de octubre y noviembre frenéticos. El lagar destina días especiales para el mayado en exclusiva de estas manzanas que proceden no sólo del concejo de Villaviciosa, sino también de otras zonas de Asturias. No es fácil cumplir los requisitos mínimos para ser una "Manzana Villacubera". Pero el resultado justifica el esfuerzo. Por eso es una sidra con tanta personalidad. Por eso es una sidra que satisface al paladar más exigente y crítico.

Apostar por Villacubera es por lo tanto una apuesta por la denominación de origen protegida "Sidra de Asturias". Es apostar por nuestros pumares y por nuestras manzanas. Es apostar por nuestro campo y por nuestras gentes. Es apostar por Asturias.

Englobada en un proyecto ilusionante, que según dice el lagarero Tino Cortina, "no ha hecho sino nada más que empezar", mira hacia otros países y otras regiones sin olvidarse de Asturias, donde principalmente es consumida. Sidraturismo y sostenibilidad son dos de los grandes retos de Villacubera para el futuro. Una buena causa para una buena sidra.

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