12 de octubre de 2016
12.10.2016
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"Nadie lo podía imaginar", aseveran los vecinos

El padre trabajó como vendedor de alfombras en la Feria; los hermanos, en un quiosco, una discoteca y como barrenderos

12.10.2016 | 06:00
Una vecina observa la actuación de los agentes.

"Vinieron como veinte policías con fusiles, no dábamos crédito. Nunca imaginé levantarme con algo así". Una vecina del edificio situado frente al inmueble en el que ayer por la mañana fue detenido un vecino de La Calzada acusado de colaborar con el Daesh resumía con estas palabras el sentimiento generalizado del barrio. Nadie podía imaginar que Abdellah Ouelji o cualquiera de sus tres hermanos estuvieran relacionados con el terrorismo islamista. En El Natahoyo y La Calzada ayer no se hablaba de otra cosa.

"Llevan más de veinte años viviendo aquí. Sus padres se fueron a Marruecos hace como dos meses pero la verdad que parecían gente de lo más normal. Iban con sus hiyabs y eso, pero estaban muy integrados", señaló la misma vecina. Los cuatro hermanos eran muy conocidos en el barrio. No en vano habían encadenado varios trabajos temporales en un kiosco de la zona, en una discoteca del centro y como barrenderos. De hecho tres de los hermanos -todos menos el detenido-, se habían apuntado el año pasado a la bolsa de empleo de la Empresa Municipal de Medio Ambiente Urbano de Gijón.

"Eran gente conocida y normal. No se relacionaban mucho pero tampoco nos pensábamos algo así", resumió ayer un hostelero de la calle Venezuela. Un barrendero de Emulsa fue, de hecho, uno de los primeros en atender a la mujer del arrestado, con la que charló durante varios minutos en plena calle. En cuanto fueron conociendo la noticia los amigos del acusado se acercaron a la calle Rosalía de Castro. Allí algunos vecinos se mostraban sorprendidos. Otros se confesaban preocupados. "Fue una sorpresa, siempre se relacionaban con todo el mundo, no se veía nada anormal pero estamos muy nerviosos por todo el lío que se montó", aseguró Mercedes Fernández. "Hace días que no se les veía por aquí pero, la verdad, a lo largo de estos años nunca llamaron la atención", apuntó en un improvisado corro de debate Casilda Muráis, también vecina de la misma calle de El Natahoyo.

Pero la sorpresa no se quedó en la zona oeste de Gijón. El padre del acusado había trabajado durante muchos años como vendedor de alfombras en el recinto de la Feria Internacional de Muestras de Asturias, en donde también era muy conocido por los comerciantes.

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