11 de enero de 2017
11.01.2017

La Universidad evalúa si el turismo de avistamiento estresa a los plantígrados

Científicos de la Unidad Mixta de Biodiversidad inician un experimento analizando las heces de los animales

11.01.2017 | 04:13
Uno de los lugares de avistamiento osero en la cordillera cantábrica, marcado con un oso de metal, en Fondos de Vega.

La Universidad de Oviedo está desarrollando un proyecto para conocer cómo afecta el turismo de avistamiento en los osos. Así, los investigadores de la Unidad Mixta de Investigación en Biodiversidad (UMIB), con sede en el campus de Mieres, han iniciado un experimento a través de las heces de los plantígrados en cautividad que esperan ampliar con osos en libertad.

"Hace tres años creamos un grupo de investigación sobre el oso pardo en la cordillera cantábrica y, entre otros proyectos, estudiamos el impacto del turismo osero en la población", destaca Vicenzo Penteriani, de la UMIB. El investigador explicó que "cada vez hay más observatorios de osos, tanto oficiales como oficioso, donde las personas van a ver a los osos, y hemos revisados todos los conocimientos que hay para ver los efectos de los animales". Estas conclusiones fueron publicadas hace unos días en la revista "Biological Conservation", una de las más prestigiosas publicaciones del sector, a través de un artículo que firma el propio Penteriani junto a José Vicente López-Bao, Fredrik Dalerum, María del Mar Delgado y Andrés Ordiz, también de la UMIB; así como Chiara Bettega, Klemen Jerina, Ilpo Kojola y Miha Krofel, investigadores escandinavos y eslovenos expertos en plantígrados. Concretamente, el artículo se denomina "Consequences of brown bear viewing tourism: a review" (Reseña sobre las consecuencias del turismo de avistamiento de osos pardos).

"Estos observatorios afectan en el comportamiento de los animales, sobre todo porque muchas veces la presencia humana no es nada discreta; pero por otro lado, también se pueden dar efectos positivos en los plantígrados, ya que, por ejemplo, se ha dado el caso de que algunas hembras preferían estar en estos lugares con sus crías ya que estaban libres de machos, lo que ocurre es que no lo puedes extrapolar a todos los casos", destacó. También se dan efectos positivos en los humanos que acuden a estos lugares de avistamiento. "Es una experiencia muy importante, tanto a nivel psicológico como de salud, es muy gratificante y enriquecedor desde el punto de vista de la conservación de la especie", remarcó el investigador. Sin embargo, después del análisis, los expertos determinaron "que no hay una solución única para conocer cómo afecta a los osos, sobre todo porque falta mucha información al respecto".

Para poner algo de luz, el grupo de investigación de la UMIB lleva un año trabajando con el Servicio de Especies Protegidas y Biodiversidad de la Consejería de Recursos Naturales. "Nos han financiado un trabajo para establecer un protocolo de análisis no invasivo para medir el estado de estrés de estos individuos usando unas hormonas que se acumulan en las heces de los animales", explicó. Es decir, cuando los osos sufren algún tipo de estrés, segregan una hormona que se puede encontrar analizando sus heces. El proyecto está en grado experimental y se ha realizado en el cercado de la Fundación Oso de Asturias, donde se encuentran "Paca" y "Tola". "Estuvimos tres meses recogiendo las heces de los animales y ahora estamos esperando por los resultados del análisis que se realizan en un laboratorio de Austria", explicó el investigador.

En este caso, los expertos tienen en cuenta el deterioro de la hormona, por eso las heces se recogían en el momento de la deposición y se analizan en diferentes fases de descomposición. "Es importante saber cómo afecta el paso del tiempo a la hormona, sobre todo cuando podamos hacerlo con animales en libertad, para no equivocarnos en el análisis de las heces", apuntó el investigador. De salir victorioso, el siguiente paso sería hacer la misma investigación con animales en libertad. Aún así, Penteriani destacó que "es una forma indirecta de investigación, nosotros creemos que sería importante valorar la posibilidad de marcar con radio collares a los osos de la cordillera". España, como apuntó el investigador, "es de los poco países de Europa donde no hay información directa de los osos, porque no están marcados, pero si la tuviéramos, podríamos conocer mucho más de estos animales, cómo se mueven, el área de trampeo, el uso del espacio o su ritmo de actividad; toda esta información es fundamental para hacer un plan de conservación de la especie y, en el caso del turismo de avistamiento, nos ayudaría mucho a conocer si esta actividad afecta a los osos y en qué grado". Para la colocación de estos radio collares "tenemos la experiencia previa de los escandinavos y los riesgos se reducirían al mínimo". Actualmente, el Principado sólo ha marcado a algunos plantígrados como "Lara", una osa que encontraron herida en el parque natural de Cangas del Narcea en 2011; o "Villarina", hallada en 2008 en el parque natural de Somiedo.

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