12 de marzo de 2017
12.03.2017

El juicio por la peregrina asesinada en León arranca mañana

Miguel Ángel Muñoz Blas, de 41 años, fue detenido en Grandas de Salime (Asturias) en septiembre y se confesó autor de los hechos, aunque luego cambió su declaración

12.03.2017 | 19:54
Muñoz Blas sale de las dependencias de la Policía Local de Grandas.

El juicio por el asesinato de la peregrina estadounidense Denise Pikka Thiem, ocurrido en abril de 2015 cerca de la localidad leonesa de Castrillo de los Polvazares, comenzará mañana en la Audiencia de León y se prolongará hasta el 4 de abril con la comparecencia de más de un centenar de testigos.

Durante la jornada de mañana se procederá exclusivamente a la constitución del jurado y el próximo martes se dedicará a la declaración del único acusado, Miguel Ángel Muñoz Blas, que inicialmente se confesó autor de los hechos tras su detención, aunque posteriormente cambió su declaración.

En el auto en el que fijan los hechos estos han sido calificados como un delito de asesinato con la circunstancia agravante de alevosía, y otro de robo con violencia.

Por el delito de asesinato la Fiscalía solicita una pena de 20 años de prisión y 5 más por el de robo con violencia.

Miguel Ángel Muñoz Blas, de 41 años, fue detenido el 14 de septiembre de 2015 en Grandas de Salime (Asturias) y ese mismo día condujo a la Policía hasta un paraje situado entre las localidades leonesas de Santa Catalina de Somoza y San Martín de Agostedo, donde señaló el lugar donde había escondido el cadáver de la peregrina, a la que confesó que había asesinado.

El detenido era el principal sospechoso desde la desaparición de la peregrina estadounidense, de 41 años, ocurrida el 5 de abril de 2015 cuando hacía el Camino de Santiago.

Según las calificaciones de la Fiscalía, la muerte violenta de Denise se produjo el mismo día de su desaparición después de que se desviase del camino para visitar Castrillo de los Polvazares.

La mujer se desorientó debido a que hizo caso de una flecha similar a la que marca el Camino de Santiago que había colocado en un lugar estratégico el acusado para confundir a los peregrinos y guiarlos hacia su casa.

Supuestamente, cuando la peregrina pasó cerca de la finca del acusado, éste la abordó y se originó un enfrentamiento que acabo con la vida de la mujer, que fue golpeada fuertemente de forma sorpresiva con un palo en la cabeza.

La Fiscalía sostiene que, aún con vida, trasladó a la mujer a un lugar más apartado, donde le hizo un corte mortal en el cuello, y, posteriormente, la desnudó, le cortó ambas manos -que no han sido localizadas, y la enterró.

Los investigadores de la Policía han concluido que a finales de agosto cambió el cadáver de sitio ante el riego de que pudiera ser hallado debido a las numerosas batidas que se repetían en la zona en su búsqueda.

Antes de quemar todas sus pertenencias, se apoderó de una cantidad de dinero ligeramente superior a los 1.100 dólares que se convirtió posteriormente en una prueba determinante en su contra.

A juicio del abogado defensor, en la detención y posterior tratamiento del sospechoso se vulneraron los derechos a la libertad personal del acusado puesto que al arresto se produjo "sin pruebas suficientes".

Para la acusación particular, que conduce el letrado Fernando Rodríguez, la mayor prueba es "la confesión de los hechos por parte del acusado" a pesar de que posteriormente cambiara su declaración.

Entre las personas que prestaran declaración en el juicio hay más de medio centenar de policías, además de forenses, peritos y otros testigos.

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