17 de agosto de 2017
17.08.2017
Las consecuencias de la búsqueda de animales sanos

Antibióticos veterinarios: una amenaza

España encabeza la venta europea de fármacos que pueden afectar a la salud humana y alimenta el peligro de las superbacterias | Los profesionales asturianos urgen la implantación de la receta electrónica para combatir el abuso de medicamentos

17.08.2017 | 03:22
Vacas de la raza asturiana de los valles.

El alto consumo de antibióticos veterinarios alimenta la amenaza de las superbacterias en España. Cada vez más microorganismos desarrollan mecanismos de resistencia a fármacos -al año mueren 700.000 personas en todo el mundo- y, según un informe de la Agencia Europea de Medicamentos, las granjas españolas son su mejor medio para crecer y multiplicarse. El país lidera la venta de antibióticos para tratamiento de animales en la Unión Europea: casi triplica en consumo a Alemania, siendo el mayor productor cárnico de la eurozona. En Asturias, los profesionales urgen al Gobierno la implantación de la receta electrónica veterinaria para frenar el abuso de medicamentos en las explotaciones y elevar los controles sanitarios.

"La receta electrónica permitiría controlar la trazabilidad de los fármacos: quién los utiliza, cuánto se consumen, por qué... Tenemos desarrollada la plataforma informática y estamos a la espera de que la Consejería de Desarrollo Rural impulse una ley. En otras comunidades autónomas ya se ha hecho y nosotros en este sentido vamos un poco retrasados", asegura Armando Solís, presidente del Colegio de Veterinarios de Asturias.

El colectivo sostiene que el Principado "está en la media nacional" en consumo de antibióticos veterinarios. El último informe de la Agencia Europa de Medicamentos (EMA) indica que España usa 418,8 miligramos de medicamentos por cada kilo de carne producido. El segundo en la lista es Chipre con 391,5 miligramos y el tercero, Italia con 332,4. Alemania figura en el séptimo lugar con 149,3. El estudio señala además que las cifras de venta se incrementaron casi un tercio entre 2013 y 2014 en España. Esto supone una amenaza doble, pues significa que el impacto de las superbacterias puede ser mayor.

"Con los animales de compañía no hay problema; el riesgo lo tenemos con los de consumo. Si no se hace bien el suministro o se abusa de los medicamentos, los compuestos pueden incorporarse a la cadena alimentaria de los consumidores y afectar a la salud humana", advierte Armando Solís, que no obstante considera que "con control, no hay riesgo". Pero la realidad, o al menos las cifras, dicen lo contrario. De ahí la necesidad de impulsar la receta electrónica en Asturias en sustitución de la de papel, siguiendo el modelo de Andalucía o Castilla y León, y del propio Plan Nacional Frente a la Resistencia de Antibióticos. Castilla y León aprobó precisamente el pasado mes de mayo el documento electrónico, que permite "la creación de una base de datos sobre consumo real de medicamentos, el establecimiento de medidas eficaces de reducción del riesgo en las producciones ganaderas y el desarrollo de resistencias a los antimicrobianos". "Los papeles van y vienen, siempre puedes perder la trazabilidad", añade Solís.

Según la Agencia Europea de Medicamentos, los animales en España consumen elevadas cantidades de dos tipos de antibióticos: la colistina (es el primer país de Europa) y las fluoroquinolonas. En 2014, el uso de colistina alcanzó los 36 miligramos por kilo de carne producida, que supone hasta siete veces el máximo recomendado. Del total de medicamentos usados en el país, más del 95% se suministran en polvos y soluciones orales, mientras que el 5% se aplica en inyecciones. Los datos evidencian que su uso es generalizado y que las bacterias resistentes de los animales pueden llegar a los humanos a través del contacto directo o de la dispersión medioambiental a través del aire o del agua. Los microbios multirresistentes provocan en España la muerte de 2.500 pacientes al año.

Junto al abusivo uso de medicamentos, en la raíz del problema están la enorme capacidad de adaptación de las bacterias y su alta tasa de crecimiento. Según los expertos asturianos, la solución "ha de tener un enfoque global". De hecho, la Organización Mundial de la Salud (ONU) aconseja a los países realizar acciones coordinadas para combatir lo que considera "la mayor amenaza de la medicina moderna". La "Klebsiella pneumoniae", la especie de mayor relevancia clínica del género bacteriano, tiene una letalidad superior al 50%.

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