Un exdirectivo de HC minimiza las ventajas de los nuevos contadores

La implantación de estos medidores en Holanda deparó movilizaciones de los usuarios para preservar su privacidad

04.08.2015 | 04:04
Jorge Corrales, durante su intervención en La Granda.

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) pueden aplicarse a todo tipo de mercados. Uno de ellos es el energético, donde la monitorización de datos está a la orden del día, ayudando a las empresas a optimizar al máximo sus recursos. Próximamente, más concretamente antes del 31 de diciembre de 2018, todos los contadores eléctricos tendrán que ser digitales, lo que supondrá una nueva fuente de información para las compañías eléctricas.

"La implantación de los nuevos medidores sólo supondrá un ahorro de entre el tres y el cuatro por ciento en la factura de las familias y, por contra, el usuario estará enviando dando información sobre su consumo", aseguró Jorge Corrales, exdirector de planificación de Hidroeléctrica del Cantábrico, ayer en los cursos de La Granda. Este experto no ocultó sus dudas sobre las supuestas ventajas de los nuevos aparatos. Y es que las compañías eléctricas pueden analizar los datos de consumo sus clientes y aprovecharlos en su beneficio. "No sería de extrañar que dentro de unos años nos lleguen ofertas de electrodomésticos basadas en nuestro tipo de consumo", elucubró. Si bien esto podría ser un tanto lioso para el usuario, éste también podría obtener beneficios. "Los clientes de la red eléctrica podrán conocer el precio de la electricidad al momento, aunque parece complicado que alguien esté pendiente de los valores energéticos para decidir cuándo encender el lavavajillas", dilucidó.

Actualmente las compañías ya trabajan en el análisis de todos los datos que tienen a su alcance. Un ejemplo son los molinos eólicos, que "emiten 300 medidas cada media hora". "Todos estos datos se almacenan y se utilizan para mejorar el rendimiento de los parques", explicó Corrales.

La implantación de los contadores eléctrico "inteligentes" en Holanda levantó ampollas entre los clientes de las compañías eléctricas, que criticaban la posible formación de campos magnéticos perjudiciales para la salud por parte de las máquinas y el gran acceso a datos que podían tener las empresas. "Las quejas de los usuarios provocaron un cambio en el modelo, y los holandeses, finalmente, podrán elegir cada cuánto y qué tipo de información envían", explicó Corrales. A diferencia de España, lo que sí obtendrán los usuarios holandeses es una reducción importante en su factura eléctrica, algo que no podrá darse en este país "por la cantidad de impuestos y costes que gravan la electricidad".

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