11 de octubre de 2016
11.10.2016
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Acusan de corrupción de menores al hombre que pidió una felación a un autista

"Sólo le quemé accidentalmente la cazadora con un cigarrillo", asegura el procesado "La víctima es incapaz de fabular", señalan los peritos

11.10.2016 | 03:43
A. M. F. accede a la Audiencia Provincial.

La Fiscalía ve un delito de corrupción de menores en el comportamiento de C. M. S., el corverano de 38 años que supuestamente propuso a un autista de 35 años, A. M. F., que le chupara "la trompa" a cambio de diez euros. El hecho, que ayer se juzgó en la Audiencia Provincial, reúne a juicio de la acusación todos los requisitos para constituir un delito que el nuevo Código Penal sanciona con penas de uno a cuatro años de prisión: solicitar a cambio de una remuneración o promesa una relación sexual con una persona menor de edad o una persona con discapacidad necesitada de especial protección. Por su parte, el acusado negó haber propuesto a A. M. F. que le realizara una felación y resumió su relación con él en "conversaciones banales sobre fútbol en la parada del autobús" y en un suceso accidental: "Un día, al tirar la colilla del cigarrillo, por descuido, le quemé en la manga de la cazadora". Es por todo esto que Ana Belén Rodríguez del Campo, la abogada de C. M. S., opinó que no había quedado probada la relación de su defendido con el delito juzgado y solicitó su absolución.

En la vista oral testificaron el acusado, la víctima (protegida por un biombo), sus padres, agentes de los cuerpos de Policía local y Nacional y varios peritos. Las versiones contradictorias de A. M. F. y C. M. S. sobre lo ocurrido en la marquesina del bus de la calle Llano Ponte de Avilés el día 29 de mayo de 2014 sobre las 18.50 horas -si hubo ofrecimiento sexual o no- dieron paso al testimonio de unos padres que manifestaron gran preocupación por lo que les relató su hijo entre lágrimas al llegar a casa el día de autos: "Un extraño me dijo que si le chupaba la trompa por diez euros". Así mismo, los padres del autista manifestaron estar "a tratamiento" por el daño psicológico de lo que le pasó a su hijo.

Las testificales de los policías se centraron en esclarecer el proceso seguido para identificar, conducir a comisaría y tomar declaración a C. M. S., quien según lo manifestado por los agentes fue colaborativo en todo momento. Los peritos explicaron al tribunal que una persona de las características de A. M. F. -autista, con retraso madurativo y una edad mental aproximada de cinco años- "es incapaz de mentir o fabular"; también de "iniciar conversaciones con extraños o de relacionarse normalmente con la gente".

La defensa incidió especialmente en las capacidades cognitivas de la víctima, tratando de poner en tela de juicio -ya que fue admitido su testimonio en el juicio- la credibilidad del principal argumento de la acusación: la famosa frase "te doy diez euros si me chupas la trompa". Una de las psicólogas que compareció dijo al respecto: "Es del todo improbable que A.M. F. se pueda inventar una historia de este tipo porque tiene un elevado sentido de la justicia". Una opinión que amplió el médico forense llamado como testigo: "A. M. F. tiene un comportamiento totalmente infantil, es como que vive en otro mundo".

La fiscal concluyó por pedir para C. M. S. la pena máxima prevista para el delito de corrupción de menores, cuatro años, el alejamiento del acusado de la víctima a una distancia de al menos 500 metros durante cinco años y el pago de una indemnización "por el daño sufrido" de 10.00 euros. El abogado de la acusación particular, José Ramón Nistal, amplió los cargos con la petición de dos años más de cárcel por abuso sexual. Y añadió: "De no ser por la incorrecta redacción del artículo 188.4 del Código Penal pediría la pena de seis años de cárcel" (en referencia a que el legislador prevé esa pena máxima para quien corrompa a un menor de edad, pero no para quien haga lo mismo con un incapaz).

En sus conclusiones, la abogada del procesado sembró la duda de la presunción de inocencia al remarcar que la víctima, en su declaración ante el tribunal y a preguntas de la acusación particular, dijo que la persona que él había señalado en su día como responsable de la quemadura de su cazadora no era la misma que la que le había hecho la proposición sexual. "En todo momento se ha referido al hombre que le ofreció diez euros por una felación como 'un extraño'", aseveró la letrada dando a entender que su entendido es inocente.

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