Blog 
Mirar y ver
RSS - Blog de Manuel

El autor

Blog Mirar y ver - Manuel

Manuel


Archivo

  • Más de lo mismo.

    En 1959 se puso en marcha el Plan de Estabilización, que sacó a nuestro país de una situación de crisis económica muy seria, que puso fin a la autarquía, que propició el desarrollo de los años sesenta, y que, además, creó la clase media que no teníamos. El país encontró en Juan Sardá, Enrique Fuentes Quintana, Mariano Navarro Rubio, Alberto Ullastres y Laureano López Rodó a las personas que necesitaba en ese momento. Más tarde, en 1977, se firmaron los Pactos de la Moncloa, que evitaron otra situación crítica. Entre los firmantes estaban dos hombres claves en la transición de la dictadura a la democracia, Manuel Fraga y Santiago Carrillo que estuvieron a la altura de la situación que vivía el país. Desde entonces se han vivido, posiblemente, con todas las carencias, problemas y debilidades que se quieran, y que son legión, los mejores años en la historia de nuestro país, que atraviesa unas crisis política muy seria. La económica puede que no tarde en llegar; cuando el 20% del PIB tiene  problemas, el restante 80% puede contagiarse.

    Uno de los efectos de la situacion  catalana, que no se tuvo en cuenta o que interesadamente se ignoró, está siendo la salida de las sedes sociales y fiscales de numerosas empresas, y debe saberse, que detrás de esa marcha habrá movimientos de personas y de actividad. Las empresas no contratarán nuevo personal, el que se necesite tendrá que salir de Cataluña, sí quiere y si no vía libre, para incorporarse a las nuevas sedes. Y las nuevas inversiones y las nuevas empresas encontrarán en Cataluña un destino de muy difícil elección, habiendo otros lugares con un mayor nivel de previsibilidad. La han liado parda para el hoy, y mucho más para el mañana.

    La etiqueta Cataluña no tiene, en estos momentos, buena prensa, y eso en un mercado en donde coloca el 60 % de lo que vende, produce, o comercia, se paga en forma de deslocalización y/o paro. Los de la Pompeu Fabra, autores intelectuales del procés, no lo notarán, otros muchos sí, y por el bolsillo también se pierden las ilusiones. El problema de los sueños es el despertador de la realidad. Llevamos, a día de hoy, unas mil setecientas empresas que han llevado sus sedes sociales fuera de Cataluña. De seguir así quedarán allí, el bar Pepe, la peluquería Mª Luisa y el taller Juan, que también son empresas. El que no se consuela es porque no quiere.  

    Los economistas, de gran prestigio profesional, que han sido los ideólogos del procés, tenían que conocer lo que iba a pasar, y a pesar de ello tiraron de largo. Esto puede ser aceptable a condición de que los potenciales marineros de a pie supieran, antes de embarcarse, los riesgos de la travesía. Los cruceros de verano prometidos, por quienes están a resguardo del oleaje, no son como la pesca del fletán en el mar de Norte. Un caso paradigmático es el del Sr. Mas-Colell, ex Consejero de Economía y en la actualidad profesor en la Pompeu Fabra, que, sobre la independencia, sale en este momento diciendo que “ni la Generalitat ni el pueblo están ahora en condiciones de hacerla viable”. Después adorna la faena con unas frases para el tendido, destinadas a hacer más digerible su actual postura pública. Sabrá mucho de economía pero otras cualidades, así, a simple vista, no parece que lo acompañen.

    También han engañado a la ciudadanía diciendo que no saldrían de la Unión Europea, en caso de independencia. Que sí salían estarían fuera dos días, y esperarían, mientras tanto, en la EFTA o en el EEE, formado por Noruega, Islandia y Liechtenstein. La EFTA, muy diplomáticamente, ya ha dicho que verdes las han segado, y comerciar libremente con los tres de la EEE no cuadra las cuentas. En lo del euro podrían estar como están el Vaticano, Mónaco, Andorra y San Marino, que son un tanto distintos. En fin, soledad en un mundo interrelacionado, y con ella la recesión económica.

    El espectáculo, en el Parlamento de Cataluña, de los alcaldes de los partidos gubernamentales, con sus bastones y su canesú, en plan de barra brava argentina, tenía un lejano, pero que muy lejano, aire de soviet de Petrogrado. Hay muchas diferencias, entre ellas que aquellos eran revolucionarios, asaltaban un palacio y se jugaban la piel, y estos son miembros del aparato de unos partidos, han sido invitados y se juegan, como mucho, un lugar en las listas y el sueldo correspondiente. Bueno, tal vez haya, entre ellos, más de un idealista dispuesto al sacrificio.

    De todas maneras, y pese a los alcaldes que dieron un poco de vidilla al evento, la proclamación de la nueva Republica resultó un tanto deslucida y tristona, no se lo creían. Tal vez las sombras de la economía y de Soto del Real, Alcalá Meco y con suerte can Brians, que queda más a mano, sean alargadas y desluzcan la fiesta. A nuestros héroes contemporáneos no les va la marcha.

    Lo de estos días tiene todos los elementos para una historia de época, en el sentido de que, durante bastante tiempo, es previsible que haya un antes y un después.    

    ¿Bueno, y ahora qué? Desde luego nada bueno por el momento, no hay motivos para pensar que quienes han llevado la cosa hasta allí sean capaces de traerla de vuelta hasta aquí. En todo caso no hay que ser adivino para saber que con criterios del siglo diecinueve no puede navegarse por el mar de la realidad del veintiuno, y será esa cruda realidad la que dicte su ley. Sentirse independiente no quiere decir serlo, muchos pueden sentirse millonarios, pero para serlo de verdad, y no en sueños, hace falta algo más, básicamente que otros, ellos sabrán por qué, te reconozcan como tal. Y no parece que sea el caso.

    Hace cuarenta años que no tenemos unos Pactos de altura, que den otros muchos de estabilidad y desarrollo. El país está al nivel del desafío y, dentro y fuera de la política, hay personas capaces ¿querrán salir a la palestra? ¿las dejarán salir?.  

     

     

     

     

     

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook