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Olaya Begara (Corvera) y Alejandro Bascoy (Avilés), psicólogos.

Sobre este blog de Salud

Una mirada a la vida cotidiana desde el apasionante mundo de la psicología.


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  • 24
    Marzo
    2017

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    salud psicología infancia Modelado Imitación

    Bandura, el modelado y los partidos de los domingos

    El modelado (también llamado aprendizaje observacional o imitación), es una de las principales formas de aprendizaje que tenemos los seres humanos. Como su nombre indica, consiste en aprender formas de relacionarnos con el mundo a través de la observación (y posterior imitación) de las formas de comportarse de la gente de nuestro entorno.

    Podríamos decir que es el nombre técnico que se da desde la Psicología al clásico "primero miras cómo lo hago y luego lo haces tú". No me digáis que no es algo que no hayamos hecho alguna vez; sea en el papel de "modelo" (yo  enseño a otra persona cómo se hace algo), y/o en el de "observador" (miro cómo otra persona hace algo y luego la imito).

    Para entendernos, podemos decir que se pueden modelar tanto conductas  "buenas" como "malas" (recordando que hay pocas cosas, por no decir ninguna, que sean "buenas" o "malas" por sí mismas; ¡ATENCIÓN AL CONTEXTO SIEMPRE!).

    Es importante comentar también, antes de continuar, que durante los primeros años de vida de las personas, la fuente básica y fundamental de "modelos" para los más pequeños de la casa es la familia (sobre todo los padres y las madres). Esto significa que la mayor parte de las conductas que aprendan durante estos primeros años provendrán en gran medida de las conductas que observen en su núcleo familiar. Es cierto que la cosa cambia un poco a partir de la preadolescencia, momento en el que los iguales (los otros niños y niñas) comienzan a ser también importantes modelos de aprendizaje. Pero hasta entonces, la influencia que tienen padres y madres sobre sus hijos es enorme.

    Así, y con la precaución antes expuesta de la importancia del contexto, podemos hablar de modelado positivo para "conductas apropiadas" y modelado negativo para "conductas no deseadas en ambientes naturales".

    Y, dado el creciente volumen de noticias referidas al comportamiento nada apropiado (aquí podemos decirlo porque conocemos el contexto) de padres y madres en los partidos domingueros de fútbol de sus menores, creo que es interesante hablar del experimento que Albert Bandura ("el padre" de la teoría del aprendizaje social) hizo sobre la agresividad y el modelado.

    -El experimento de Bandura (1961). The Bobo doll experiment.

    El muñeco "Bobo" era un juguete hinchable pintado como un payaso cuya principal característica era que cuando lo golpeabas, volvía a su posición inicial fácilmente.

    Bandura, el modelado y los partidos de los domingos

    36 niños y 36 niñas de preescolar fueron escogidos por Bandura y su equipo para participar en este experimento sobre modelado negativo, divididos en diferentes grupos:

    -Grupo 1: fueron expuestos a un modelo agresivo; esto es, un vídeo en el que se veía a un adulto golpeando de diferentes formas al muñeco.

    -Grupo 2:  fueron expuestos a un modelo no agresivo; esto es, un vídeo en el que el adulto jugaba con el muñeco de forma no agresiva.

    -Grupo 3: no se les puso ningún vídeo.

    En el segundo paso del experimento, se dejaba a los niños en una sala donde estaba el muñeco que habían visto en los vídeos así como diferentes objetos, para que jugaran.

    -Resultados.

    Dado todo lo leído hasta ahora, creo que los resultados no os sorprenderán.

    El grupo 1 (modelo agresivo) "jugó" de una forma muy agresiva con el pobre muñeco. Esto puso en evidencia que una de las formas en la que los niños aprenden es por imitación.

    Además, otro dato tanto o más interesante  que el primero es que los del grupo 2 (modelo no agresivo), tuvieron menos conductas agresivas cuando jugaron con el muñeco que los del grupo 3, que no tuvieron ningún modelo al que imitar porque no se les puso ningún vídeo.

    -Reflexionando...

    Viendo lo que ya se intuía pero que Bandura (y muchos otros autores después) nos demostraron empíricamente, hay que hacer hincapié en que es NUESTRA responsabilidad evitar ser modelos negativos para nuestros pequeños.

    Es más, y volviendo al triste ejemplo que provocó el artículo de hoy, no es sólo que en el partido de los domingos no debamos comportarnos agresivamente, si no que debemos mostrar activamente nuestro rechazo a tales conductas, no adoptando una postura pasiva.

    No podemos olvidar que lo que nuestros menores vean hoy en nosotros, explicará bastante de lo que harán el día de mañana.

    Pensemos un poco en ello antes de "perder los estribos".

     

    Os dejo el enlace a youtube del vídeo con imágenes del experimento original: Bobo Doll Experiment

     

    Olaya Begara

     

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