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Olaya y Alejandro

Olaya Begara (Corvera) y Alejandro Bascoy (Avilés), psicólogos.

Sobre este blog de Salud

Una mirada a la vida cotidiana desde el apasionante mundo de la psicología.


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  • 04
    Marzo
    2017

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    salud psicología emociones

    Emociones buenas y emociones malas

    Ira, felicidad, tristeza, optimismo, aburrimiento, sorpresa, miedo, ansiedad, vergüenza, agobio...La lista de emociones/estados de ánimo que experimentamos las personas puede ser interminable.

    Si os pidiera que hicierais una clasificación de las mismas en "buenas y malas"; es decir, en aquellas que creemos que siempre nos hacen sentir bien y que nos pasamos la vida intentando experimentar (llamémoslas buenas), y aquellas que entendemos que no nos hacen ningún bien, y que tratamos de evitar a toda costa (malas), ¿Os sería fácil hacerlo?

    Yo creo que, viviendo en el mundo en el que vivimos, sí. No os sería muy complicado clasificar las emociones en positivas y negativas. Tal vez haya algunas que creáis que ni blanco ni negro, pero en otras muchas no dudaréis en ponerles la etiqueta.

    Emociones buenas y emociones malas

    Veamos si vuestra lista se corresponde con la que aquí os propongo.

    Emociones malas.

    -Optimismo. "Si quieres, puedes". "Visualízate consiguiendo tus metas, y las conseguirás". O no. A parte de la nada agradable sensación de frustración que sentimos cuando no cumplimos nuestros objetivos y nos obcecamos en ellos sin cambiarlos ni un poquito ni darles otro enfoque porque "si queremos, podemos", hay estudios que muestran que, en personas con una enfermedad grave, el afecto positivo/optimismo es perjudicial, posiblemente porque produce un optimismo irreal acerca de su enfermedad, lo cual les puede llevar a no seguir bien los tratamientos pautados.

    -Felicidad. Sobre la "tiranía de la felicidad" ya hablamos en este blog hace unos meses (http://www.lne.es/blogs/psicoactiva-mente/manifiesto-en-contra-de-la-felicidad-perpetua.html). Sólo añadir, a modo de reflexión, que poca gente se siente más feliz que una persona que se encuentre en fase maniaca (dentro de un trastorno bipolar).

    Emociones buenas.

    -Tristeza. En la sociedad en la que vivimos, ésta es probablemente la emoción de la que huimos como de la peste. Y sin embargo, pocas emociones son más adaptativas que ésta. Se sabe que la tristeza es la emoción que despierta más simpatía y atención del sistema interpersonal. Esto es, todo nuestro entorno reacciona mucho cuando nos sentimos tristes, arropándonos.

    Además, y una vez más a modo de reflexión, hay momentos en la vida en las que tenemos que reclamar nuestro derecho a estar triste; es algo que forma parte de la vida. Tras una ruptura, una pérdida, un desengaño...es NORMAL estar triste. Es parte del proceso de recuperación. Si en cualquier situación de duelo, no dejamos sitio para la tristeza, las probabilidades de que nuestro proceso no acabe bien aumentan considerablemente.

    -Ansiedad. Otra de las emociones que más evitamos hoy en día. España está en la parte alta del ranking mundial de consumo de ansiolíticos, con el Orfidal y el Tranquimazin a la cabeza. Y sin embargo, sin un poco de activación ante la vida, no podríamos hacer nada. Es conocida dentro de la psicología  la ley de Yerkes-Dodson, que refleja muy bien que un nivel de ansiedad medio (ni muy alto, pero tampoco muy bajo), es el óptimo para llevar a cabo distintas tareas y obtener un mejor rendimiento.

     

    Emociones buenas y emociones malas

    -Miedo. Si nuestros antepasados no hubieran aprendido a tener miedo de los grandes depredadores, probablemente no estaríamos hoy aquí. El miedo es una señal de aviso ante un posible peligro, que te prepara, junto con la ansiedad, para afrontarlo.

    ¿Era esta la lista que os esperabais?

    Lo que quiero mostraros con esto, es que no hay emociones buenas o malas por sí mismas; las emociones son o no adaptativas en relación a las circunstancias en las que aparecen y cómo nos relacionamos con ellas.

    Como también vimos en entradas anteriores de este blog, el tema de tratar de controlar nuestros pensamientos no funciona. Siento deciros que con las emociones ocurre otro tanto; lo que hay que hacer, por tanto, es tratar de no juzgarlas como buenas o malas ni como deseadas o no. Las emociones son algo que experimentamos. Punto.

    Y desde luego, lo principal es entender que puede haber momentos en los que emociones que nos son desagradables como la tristeza, el miedo, la ansiedad...sean las que debamos sentir dadas las circunstancias. Eso nos hará todo el proceso más llevadero, y nos ahorrará muchos problemas fruto de tratar de controlar lo incontrolable.

     

    Olaya Begara

     

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