Asturias, a la espera de la eclosión láctea

El actor Roberto Álvarez augura en Morcín una "explosión" del queso similar a la vivida por el vino | El certamen bate su propio récord mundial con una tosta de 70 metros

14.09.2015 | 03:38

La Foz de Morcín organiza desde hace ya casi 30 años uno de los certámenes queseros más alegres y sugestivos de cuantos se celebran en la región. Este evento se enmarca dentro de las fiestas de la Probe, una asociación cultural de enorme prestigio que en 2002 consiguió que La Foz recibiera el premio de "Pueblo ejemplar de Asturias". Un gastado roble milenario que sobrevive al paso del tiempo en el parque de la localidad recuerda esta distinción. Cada año se talla en tan noble tablón un nuevo nombre, el del último pueblo asturiano distinguido con el citado galardón. Una comitiva llegada desde Boal se desplazó ayer desde el occidente asturiano para asistir a este entrañable acto. La delegación pudo disfrutar de la hospitalidad de los morciniegos, que un septiembre más se volcaron con la concurrida fiesta local. La jornada dejó, como guinda, la elaboración de la tosta de quesos artesanos más grande del mundo.

La procesión y la misa en honor a la Virgen de La Probe se celebró al mediodía y después la Escuela de Hostelería IES Valle de Aller presentó su helado de queso afuega'l pitu. La celebración de la XXVII Feria de los quesos artesanos de Asturias asumió pronto todo el protagonismo. El reconocido actor gijonés Roberto Álvarez ofreció el pregón que abrió el certamen. Lo hizo rindiéndose al sabroso producto y, en especial, al sabor que le imprimen los artesanos asturianos. "En Madrid últimamente está muy de moda la gastronomía asturiana, además están abriendo bares dedicados al queso y también tiendas especializadas", destacó el interprete, popular gracias a su participación en series televisivas como "Ana y los siete", "Hospital Central" o, más recientemente, "Cuéntame". A su entender, las queserías del Principado tienen una enorme proyección: "La cultura del queso está todavía por explotar en España, como ha sucedido con el vino, y cuando esto suceda Asturias estará en el primer lugar". Para Roberto Álvarez la calidad es el principal aval de las variedades asturianas: "Aquí lo que se vende es muy original, autóctono y casero. En otros lugares tienen que añadirle condimentos al queso, como licor de pera, para darle sabor, algo que aquí no necesitamos". Sobre sus gustos particulares, no se escondió: "Me inclino por el afuega'l pitu. Viajo mucho y puedo decir que es difícil encontrar quesos realmente diferentes a los demás".

El certamen quesero de La Foz reunió ayer a 18 artesanos. La localidad morciniega recibió a cientos de visitantes. La organización quedó satisfecha, aunque el principal responsable de la feria, Pepe Sariego, apuntó que hay margen de mejora: "El único inconveniente ha sido el tiempo, ya que las previsiones daban temporal, aunque al final tampoco ha sido para tanto". En lo que se alcanzó el tope, o al menos se estableció un nuevo récord mundial, fue en la elaboración de una tosta que este año superó los 70 metros, uno más que en la edición del pasado año. Ante el temor de que la lluvia transformara el resultado en una torrija aguada, el sabroso e interminable bocadillo se elaboró bajo la carpa. El resultado fue más curvo de lo previsto, pero se alcanzó el objetivo. El trabajo coordinado por el cocinero Lluis Nel Estrada, al frente de un equipo integrado por 15 personas, permitió dar forma a una "tira" de setenta metros con más de 30 variedades de queso. Tras dos doras de trabajo, llegó el momento de la cata. Hasta 700 raciones se repartieron. Nadie quedó con hambre. La Foz demostró que se puede hacer artesanía gastronómica a gran escala.

Durante la jornada hubo degustación y venta de las distintas variedades de quesos que se elaboran en la región. La Escuela de Hostelería del IES Valle de Aller, como en anteriores ocasiones, se sumó al evento aportando originalidad y creatividad. Hace un año sorprendieron cocinando casadiellas de afuega'l pitu. En esta ocasión se apostó nuevamente por un postre de la misma familia, pero algo menos consistente . El público pudo degustar el primer helado de queso afuega'l pitu. "Esta bueno, aunque es un poco desconcertante", apuntó uno de los catadores. La fiesta se alargó hasta entrada la noche, con un romería que puso punto y final a un intenso fin de semana de celebraciones. La Foz ya piensa en su siguiente cita con los quesos. Será en enero, con el certamen dedicado al afuega'l pitu.

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