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"Siempre me pregunto si hice bien las cosas en la vida", decía el barón de Grado

Martín González del Valle repasó sus vivencias y convicciones en una larga conversación con LA NUEVA ESPAÑA

07.11.2015 | 04:49
ÚLTIMO VERANO EN RIBADESELLA. Martín González del Valle, en la playa de Santa Marina, el pasado agosto.

El empresario asturiano Martín González del Valle Herrero, barón de Grado y expresidente de Hidroeléctrica del Cantábrico, fallecido el miércoles a los 96 años, desbrozó sus vivencias y convicciones en una larga entrevista concedida a LA NUEVA ESPAÑA hace siete años a modo de memorias de su vida. Éste es un resumen de aquellas confidencias.

Mirar hacia atrás. "Siempre miro hacia atrás. (...). Siempre me pregunto si he hecho las cosas bien en la vida, y si he procurado cumplir con mi misión, según ese sentido de la responsabilidad y del servicio que me inculcó mi padre con su ejemplo. Eso es también lo que quiero dejar a mis hijos".

Tradición política. "Mi padre era el prototipo de un hombre que se daba en el primer tercio del siglo XX: de clase alta, culto, que había estudiado y que tenía una posición económica que le permitía no trabajar. Entonces, dedicaba su vida a la política, pero no en el sentido de desempeñar cargos, sino de fomentar la difusión de ideas y, sobre todo, aunar voluntades en los grupos políticos, evitando enfrentamientos dentro de la misma ideología. Mi padre estuvo primeramente subyugado por Antonio Maura (...). Era monárquico y le impresionó la incapacidad de los partidos en los años diez y veinte del siglo pasado para ponerse de acuerdo y para resolver problemas, posiblemente por la intromisión excesiva del monarca en la vida política (...). La dictadura de Primo de Rivera transformó España. (...). El dictador, que evidentemente cometió errores, no supo dar -como suele ocurrir- una resolución a la propia dictadura. Las dictaduras, ya en Grecia y Roma, se admitían, pero por un tiempo determinado".

Acción Popular. "Mi padre se movía en una derecha moderada y muy abierta a las reformas sociales, y por ello se encuadró en el grupo de don Ángel Herrera, de los Propagandistas católicos. Don Antonio Maura quiso hacer una revolución desde arriba, por decreto, y Herrera vio que eso no tenía la adhesión del pueblo, de los trabajadores, que querían conquistar socialmente las posiciones por sí mismos. Por eso quiso hacer lo que llamaba Oliveira Salazar la contrarrevolución en los espíritus: fomentar ideas sociales en la derecha, que carecía de ellas, y realizar después las reformas por las vías legales del Parlamento. Y eso es lo que dio lugar a Acción Popular, el partido de Gil Robles. (...) La división de la derecha se produjo al poco de proclamarse la República. (...) Don Ángel Herrera defendió en el periódico "El Debate" la "accidentalidad de las formas de gobierno" y el acatamiento al poder constituido. "El Debate" estaba inspirado en la doctrina católica. A mi padre aquello le causó una impresión enorme, pero comprendió que tenía que ser así y siempre trató de unir a las dos derechas. (...) Mi padre nos llevaba a los mítines. Gil Robles fue el primero que utilizó en la derecha las grandes concentraciones de masas".

Revolución de 1934. Pasábamos en Grado las vacaciones, y también en Ribadesella. En Grado me encantaban los mercados, el particular el de ganado. Ver el trato de los ganaderos. (...) En San Mateo siempre mi padre venía a Oviedo con la familia. A comienzos de octubre de 1934 la Revolución nos cogió aquí. Me impresionó ver entrar a los mineros".

Guerra Civil. "El 10 de julio de 1936 salimos desde Madrid en dirección a Estoril. Hicimos noche en Badajoz y allí encontró mi padre a un capitán que era el ayudante de Varela. Aquel oficial le dijo que era inminente el golpe de Estado. (...) Hoy, el levantamiento parece una barbaridad, pero en aquel momento había dos Españas y se seguía viviendo todavía de la tradición del siglo XIX de los Narváez, Espartero, duque de la Torre, y de Primo de Rivera: cuando los partidos políticos no podían arreglar la situación se recurría a un general o al Ejército para poner orden. (...) En casa había el terror a Rusia, porque en la década de los treinta la revolución rusa era un hecho relativamente reciente y habían aniquilado a toda la familia imperial". (...) Al empezar la guerra, mi hermano mayor, José María, es movilizado, pero yo no. Estuve unos meses de enlace en el cuartel general del Generalísimo, en Salamanca. (...) Después me incorporé a la plana mayor del coronel Ceano-Vivas, en la que ya estaba mi hermano, y que era una de las unidades del Ejército en Galicia. Entramos en Asturias por Tarna".

Represión en la posguerra. "Mi familia vuelve a Madrid en septiembre de 1939. Durante la posguerra mi padre intercedió por algunas personas: se movió y se pudo evitar el fusilamiento del periodista asturiano Juan Antonio Cabezas. Hubo represión, se fusilaba. Franco lo hizo con consejos de guerra y ahí están archivados los expedientes en los gobiernos militares. La represión fue excesiva".

Derecho y Economía. "En primer año de Derecho la asignatura de Economía Política me introdujo el interés por la Economía, que enlazaba con las actividades empresariales de la familia de mi madre. Fui a estudiar a Lovaina (...), donde un profesor me aconseja conocer la estructura industrial de Bélgica y cómo funcionan las relaciones de los grupos industriales con la Universidad".

Empresas. "Traje unas representaciones de empresarios belgas y creamos aquí unas sociedades de importación, dentro de las dificultades que había entonces y creamos unas empresas, dos de las cuales subsisten. (...) Entré en Cantábrico en los años cincuenta, cuando era presidente mi primo Ignacio Herrero Garralda, marqués de Aledo. Era un tiempo de una expansión enorme en Cantábrico".

Falange, católicos, monarquía. "Mi padre era consejero del Banco Herrero y de Explosivos, pero a él le atraía mucho más la vida cultural y la política. Dedicó mucho tiempo a arreglar problemas con el franquismo, por exageraciones y fricciones de la Falange con los grupos católicos. Y, sobre todo, se dedicó a procurar el regreso de la Monarquía a España. (...) Mi padre era sobre todo franquista. Estaba seguro de que Franco era monárquico y de que tarde o temprano traería la Monarquía, que era la salida del régimen. (...) Yo, que entonces viajaba fuera de España, veía la realidad internacional: el régimen de Franco estaba internacionalmente condenado".

Acción Social Empresarial. "En los años 50 me llamaron para formar parte de un grupo de empresarios llamado Acción Social Empresarial, (...) una organización vinculada totalmente a la Iglesia católica. (...) El cardenal Plá y Deniel nos dijo: 'Un beneficio obtenido con salarios bajos, injustos, es un beneficio injusto' El sacerdote asturiano José García Iglesias, que aquí llaman 'Pepe el comunista', (...) fue uno de los pilares del movimiento. (...) Tomamos entonces una decisión: determinar el salario mínimo vital. (...) Después lo publicábamos en un boletín. Eso nos creó muchos problemas con la organización sindical del régimen, porque sugeríamos un salario mínimo superior a los que entonces había en el mercado laboral. (...) Luego llegó uno de los grandes aciertos del régimen, que fue la ley de convenios colectivos, y ya se empezaban a negociar en las empresas de más de cien empleados. El baremo que nosotros señalábamos imperaba en esas negociaciones colectivas".

Banca. "El Banco Herrero tenía mucho prestigio y, por tanto, se respetaba. (...) Cuando se vende el Herrero a La Caixa, en 1995, esa capacidad de prestigio y de respeto que teníamos desaparece. (...) La venta del banco, aunque fue muy buena financieramente, no lo fue para el prestigio de la familia. Es una pena que las grandes familias ya no queden al frente de sus empresas".

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