La crisis italiana
 

El presidente del BCE, Draghi, llamó a Napolitano para evitar que dimitiera

Los partidos empiezan a marcar distancias con el plan del jefe del Estado de encargar a dos grupos de «sabios» la salida al bloqueo político

01.04.2013 | 03:28
El presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano.
El presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano.

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), el italiano Mario Draghi, habló por teléfono con el jefe del Estado de Italia, Giorgio Napolitano, para evitar que éste dimitiera en medio del bloqueo político del país, incapaz de darse un nuevo Gobierno tras las elecciones.


El principal argumento que le dio fue que desde fuera del país no se entenderían los motivos jurídicos de esa posible decisión. «Draghi tomó el teléfono y expresó a Napolitano su opinión, sin rodeos. Todo para él gira en torno a un punto: hay que evitar dejar el país acéfalo del todo, con un Gobierno dimisionario, un Parlamento incapaz de lograr una mayoría y ahora también un jefe del Estado que se marcha», afirma el «Corriere della Sera».


«Los inversores que cada semana financian el Tesoro italiano, los bancos y las empresas del país no lo habrían entendido: la reacción el martes, en la reapertura de los mercados, podía ser muy negativa», añade. «La Repubblica» asegura que Draghi le advirtió de que las agencias de calificación se iban a cebar con la deuda del país transalpino.


Mientras, los partidos han comenzado a marcar distancias con respecto al plan de Napolitano para intentar sacar al país del bloqueo político actual, después de unas primeras horas de reconocimiento casi unánime del jefe del Estado.


Las críticas hacia la iniciativa de Napolitano, que contempla la constitución de dos comisiones de «sabios» que preparen una lista de reformas necesarias que pueda ser compartida por los partidos, llegaron en mayor medida de la formación del ex primer ministro Silvio Berlusconi, el conservador Pueblo de la Libertad (PDL), y del Movimiento 5 Estrellas (M5S) del cómico Beppe Grillo.


El portavoz del PDL y ex ministro de Administraciones Públicas, Renato Brunetta, rechazó de modo rotundo estos grupos porque, dijo, «no sirven para nada, con todo el respeto que merece el presidente de la República». Aseguró que Berlusconi, quien aún no se ha pronunciado, piensa igual que él y sigue con atención lo que sucede, calificó al Ejecutivo de Mario Monti -en funciones- de «zombie», y dijo que «basta ya de perder tiempo y de hacer nuevas consultas».


El ex ministro insistió en que lo necesario es llegar a un acuerdo para formar un Gobierno de coalición entre el PDL, el Partido Demócrata (PD) de Pier Luigi Bersani, y la formación de Monti, Elección Cívica, y que, si eso no se produce, se deberá volver a las urnas lo antes posible.


El senador del PDL Fabrizio Cicchitto llegó a dar un plazo de entre siete y diez días a estas comisiones para ofrecer resultados concretos y evitar así que se prolongue el Gobierno Monti En el movimiento de Grillo volvieron a surgir nuevas voces en contra de la existencia de esos grupos de «sabios». En un principio el M5S cantó victoria con el plan de Napolitano, pues «a priori» pensaba que recogía su propuesta de dar mayor peso al Parlamento y quitársela al Gobierno, y dejaba al frente a Monti, pero ayer el propio Grillo quiso matizarlo.

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