"Le gustaba mucho la mina", aseguran los amigos del joven fallecido en Carballo

Más de mil personas acuden, en medio de un silencio estremecedor, al funeral por Fernando Frade, muerto por una explosión de dinamita

21.01.2016 | 03:59
"Le gustaba mucho la mina", aseguran los amigos del joven fallecido en Carballo

Más de un millar de personas se congregaron ayer en Carballo para arropar a la familia de Fernando Frade, el joven minero fallecido en el accidente de la mina Carballo Norte, situada a pocos kilómetros de su pueblo, a medianoche del lunes. En Casa Cuchar de Carballo, el domicilio familiar del joven, estuvo durante el día de ayer instalada la capilla ardiente y sus alrededores eran un hervidero de gente. Sin embargo, el más absoluto silencio reinaba en el pueblo, solo roto por el lento y triste repicar de las campanas de la iglesia.

A las 17.00 horas tuvo lugar el funeral y pocos minutos antes el féretro con los restos mortales de Fernando Frade salieron de su casa a hombros de sus compañeros de trabajo en la mina, seguido por sus familiares y amigos, incapaces de contener las lágrimas.

Ayer fue un día de silencio en Carballo, pero también de recuerdo para el joven minero. Sus amigos, con los que fundó la peña El Espolín en 2007, recordaban apenados cómo este año por fin Fernando asistiría a la jira que organiza la peña cada temporada. "Ningún año podía asistir a la jira a causa del trabajo, pero esta vez tenía pensado venir con nosotros a Málaga", comentó uno de sus amigos de la peña. Las fiestas del Carmen de Cangas del Narcea era una de sus debilidades; aunque trabajase durante todo el día no se perdía las cenas con sus amigos de la peña y disfrutaba de la fiesta. "Siempre llegaba tarde a las cenas de la peña, salía de trabajar y apuraba al máximo para poder llegar", rememoran. Además, le encantaban los voladores y participar en las tiradas.

Sus amigos también lo recuerdan como un enamorado de su trabajo. "Le gustaba mucho la mina y no paraba de explicarnos cosas de su trabajo", comentan. De hecho, antes de entrar en Carballo Norte, hace tres años, trabajó en un taller, pero cuando le surgió la oportunidad de convertirse en minero volvió a su pueblo sin dudarlo. Allí vivía con sus padres, Florentino Frade y Carolina González, y su hermano, Pelayo Frade. También compartía desde hacía unos años su vida con su novia, la joven Diana Valle.

En el funeral estuvieron presentes vecinos de todo el concejo cangués, representantes sindicales, compañeros mineros de otras explotaciones y autoridades locales.

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