Un coche se empotra contra una sidrería en el centro urbano de Cangas de Onís

El accidente, sin daños personales, se produjo durante un adelantamiento

13.05.2008 | 00:00
Viandantes, ayer, delante de la sidrería de Cangas de Onís donde se empotró un coche. Viandantes, ayer, delante de la sidrería de Cangas de Onís donde se empotró un coche.

Cangas de Onís,

Alba SÁNCHEZ R.


Un accidente automovilístico ocurrido en el centro urbano de Cangas de Onís destruyó parcialmente la fachada de la sidrería restaurante Río Güeña, en el número 55 de la calle Covadonga, eje principal de la ciudad.


Hacia las nueve de la mañana, un trabajador de la brigada de bomberos circulaba con un Renault Scénic azul en dirección a Covadonga, cuando se dispuso a adelantar al coche que le precedía, un poco antes de la sidrería. El vehículo que circulaba delante puso el intermitente para girar a la izquierda a la altura de la calle El Lleráu, pero el conductor del segundo vehículo no se percató de ello y, dado que ya había iniciado el adelantamiento, efectuó una maniobra de emergencia para no colisionar con el otro coche y, como resultado de la misma, fue a empotrarse en la fachada lateral de la sidrería que da a la calle El Lleráu. La pericia del conductor evitó que se registraran daños personales y, además, la suerte corrió de su lado, ya que en ese momento no estaba abierto el local, por lo que no había nadie detrás de la barra en el lugar donde impactó el vehículo.

Alcoholemia negativa

En el lugar de los hechos se personaron agentes de la Policía Local y efectivos de la Guardia Civil, que procedieron a realizar la prueba de alcoholemia al conductor que causó el accidente, con resultado negativo.


Una vez realizadas las diligencias pertinentes, hacia las once de la mañana fue retirado el vehículo siniestrado.


Durante toda la mañana fueron muchos los curiosos que se acercaron al lugar del suceso para interesarse por el accidentado y comprobar los destrozos ocasionados.


La regente de la sidrería restaurante, Sandra de la Vega, tras reponerse del susto por el accidente y después de saber que no había daños personales, comentó: «Menos mal que no teníamos abierto», ya que, en ese caso, sería muy probable que en el lugar de siniestro hubiera alguna persona, en el caso de estar en funcionamiento la sidrería.


Ahora, la preocupación de Sandra de la Vega es saber si estará seguro el local mientras se ejecutan las obras de reparación.

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