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El fiscal pide archivar la causa contra el hospital de Arriondas por la muerte de una parturienta y su hijo

La acusación anuncia que recurrirá el posible sobreseimiento pues un informe independiente descarta que el fallecimiento del niño fuera fortuito

13.04.2016 | 17:02
El entierro de María Oliva Barreiro, en Llanes.

La fiscalía ha solicitado el sobreseimiento de la causa penal abierta en el Juzgado de Instrucción Número 1 de Cangas de Onís por el caso del fallecimiento, en octubre de 2013, de una llanisca y de su hijo poco después de dar a luz en el hospital de Arriondas. El fiscal se basa, para pedir el archivo de la causa, en el informe del forense, que estima que los fallecimientos de María Oliva Barreiro García y su hijo se produjeron por causas naturales, como consecuencia de la infección del líquido amniótico. La letrada de la familia de María Oliva Barreiro, Marta Pérez, no había recibido ayer notificación alguna al respecto. En caso de que el juez determine el sobreseimiento de la causa, Pérez anunció que lo recurrirá.

"Recurriremos pues, nosotros, tenemos un informe que dice otra cosa", afirmó la letrada. En el informe de la acusación, elaborado por un especialista independiente, se establece que la causa del fallecimiento de la madre pudo ser fortuita, pero no así la del niño. Al margen de que pueda archivarse la vía penal de este caso, Marta Pérez recordó que sigue en marcha el proceso contencioso administrativo, iniciado contra el Servicio de Salud dl Principado de e Asturias (SESPA). "Si se cierra la vía penal impulsaremos la vía contencioso administrativa para pedir responsabilidades a los médicos y al servicio público sanitario", indicó la abogada.

El fallecimiento de María Oliva Barreiro, de 38 años, y de su hijo durante el parto, conmocionó a toda la región. La mujer acudió un día antes de que se le practicase una cesárea programada al centro de salud de Llanes, donde se le diagnosticó una infección de orina y se le recomendó que acudiera al hospital comarcal. En Arriondas, según la versión de la familia, le suministraron un medicamento para bajarle la fiebre y, acto seguido, oxitocina para inducirle el parto. Instantes después, la parturienta sufrió el primero de los varios infartos que tuvo antes de morir. Los médicos decidieron entonces practicarle una cesárea de urgencia. El niño nació muerto y a la madre le extirparon el útero. Los médicos decidieron trasladarla entonces a Cabueñes, adonde llegó en parada cardiorrespiratoria y nada se pudo hacer por su vida.

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