SOMIEDO

Modelo de conservación de la naturaleza

El parque natural de Somiedo es uno de los últimos reductos ecológicos más puros

15.03.2016 | 04:05
Un teito, en una braña de Somiedo

SOMIEDO. Osos y urogallos, cinco valles, aldeas vaqueiras, la raza asturiana de los valles, cabanas de teito, un "Pueblo ejemplar" de la Fundación Princesa de Asturias (Villar de Vildas), parque natural y Reserva de la Biosfera. Así es Somiedo.

El parque natural de Somiedo es uno de los últimos reductos donde la naturaleza es pura. Sus paisajes, su fauna y flora, su gastronomía y sus gentes hacen de este rincón de Asturias un lugar privilegiado. Sus altas cumbres, sus lagos, sus bosques que se pierden de vista son refugio de multitud de especies animales, como urogallos, ciervos, lobos y osos. Está compuesto por cuatro valles principales que corresponden a los cuatro ríos más importantes que surcan el territorio, que son el Somiedo, el Pigüeña, el Valle y el Saliencia. Existen, además, numerosos lagos y lagunas, entre los que destacan, por su tamaño y emplazamiento, los lagos de Saliencia (La Cueva, Calabazosa y Cerveriz), a 1.600 metros de altitud, y el lago del Valle. Éste último es el más extenso de Asturias, situado a 1.580 metros de altitud al pie de los picos Albos y la peña La Mortera. En sus orígenes tenía unas dimensiones muy inferiores a las actuales (23,7 hectáreas de superficie y 50 metros de profundidad máxima), pero el embalse de las aguas con vistas a producir electricidad en la central de La Malva ha provocado su posterior agrandamiento.

La pronunciada diferencia altimétrica de la zona, que oscila entre los 2.194 metros del pico El Cornón y los 400 de Aguasmestas, conjugada con la climatología, han dado como resultado un territorio que brindó ya a sus primeros pobladores unos hábitats concretos en los lugares más resguardados de los duros inviernos y una naturaleza que ha determinado unas formas de vida basadas en la agricultura de montaña y la trashumancia. Como resultado, el paisaje aparece tapizado de pastos rotacionales o brañas, donde se han edificado las cabañas de teito. La actividad económica principal de Somiedo sigue siendo la ganadería. Sin embargo, la declaración de parque natural ha supuesto un notable incremento en el sector turístico. Una buena parte de la zona se encuentra cubierta por diferentes tipos de bosques, montes, brañas y pastos.

En la capital del municipio somedano, Pola de Somiedo, está ubicado el Centro de Recepción e Interpretación del Parque, que supone una primera aproximación al medio natural, rural y geográfico de la zona, que cuenta con un específico ecosistema que lleva "impresa genéticamente" la marca del oso pardo cantábrico, cuya Fundación también tiene la sede en Somiedo. Tierra de pastos y brañas, de vaqueiros, de "cabanas de teito", habitáculos donde antiguamente convivían las personas y el ganado y cuya esencia se desgrana en el Ecomuseo, que cuenta con dos sedes, una en Pola y otra en Las Veigas.

Somiedo ha sido y es conexión con la Meseta, principalmente a través de su puerto, y los romanos así lo entendieron. De ahí que sea parte del itinerario de la antigua calzada que se conoce como Camín Real de La Mesa. Muchas son también las aldeas de gran belleza, como las vaqueiras Perlunes y La Peral, con su Mirador del Príncipe, sin olvidar Aguino. Espacio donde pasta a sus anchas la raza vacuna asturiana de los valles, es ideal, asimismo, para el deporte en sus múltiples versiones: rutas a pie, en bici o a caballo, caza y pesca, esquí de fondo... Y si de cultura se trata, tiene su propio ilustrado, pues Álvaro Flórez Estrada nació en Pola de Somiedo.

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