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xosé gago
Traductor de la «Odisea» al asturiano
 

«Dejar que la llingua muera es un síntoma de talibanismo»

«Sin cooficialidad es como mantener nuestra lengua en una reserva»

 
Xosé Gago, ayer, en Carcarosa (Turón).
Xosé Gago, ayer, en Carcarosa (Turón). fernando geijo

Oviedo, E. G.

-La «Odisea» en llingua asturiana. ¿Cómo suena?


-Suena bien. La «Odisea» es una obra genial, con un valor simbólico tremendo. Y el asturiano es una llingua muy guapa.


-Anímenos a leerla, ande.


-El que lea la «Odisea» se va a topar con emoción, con aventuras, con misterio. Y con un héroe que tiene que hacer un gran esfuerzo para sobrevivir en un mundo a veces bueno y a veces malo. Un héroe con dudas, por tanto un personaje muy representativo de la naturaleza humana.


Xosé Gago es mierense, tiene casa en la campiña de Turón y trabaja muy lejos, en Barcelona. Allí da clases de Griego en el Instituto Maragall, en el centro de la Ciudad Condal, y en la Universidad Oberta. Ha presentado esta semana en Oviedo la versión asturiana de la «Odisea», de Homero, uno de los libros de referencia histórica mundial. Veinticuatro cantos que él ha tardado años en traducir, acercándose a la obra cuando sus ocupaciones se lo permitían. «Hubo años en que le di alguna vueltina. El proyecto comenzó a mediados de los noventa y, ya muy en serio, hace dos a tres años».


-¿Del griego al asturiano, con la versión española de por medio?


-No, no. La traducción se hace sobre la base de la llingua original. Un trabajo de estas características no se puede hacer de otra forma. Si no, sería desastroso.


-¿Un griego de 2008 puede leer de corrido la «Odisea»?


-El griego moderno y el antiguo son dos lenguas diferentes o, si se quiere, dos fases diferentes de un mismo proceso lingüístico. La lengua griega tiene una historia con una continuidad muy grande. Por ejemplo, el griego de ahora mantiene la declinación respecto al clásico. Hay conservadurismo, pero no hasta el punto de permitir a los griegos actuales leer a Platón sin problemas.


-Acéptelo. Habrá lectores que piensen que todo este trabajo suyo es una forma noble de perder el tiempo.


-Allá cada cual. Me asombra la cantidad de argumentaciones falaces contra la llingua asturiana. En Asturias nadie discute el castellano, lo que se pretende es que las lenguas convivan tan guapamente. Hay que mantener el asturiano como se mantienen los monumentos prerrománicos. ¿Alguien vería normal echar abajo Santa María del Naranco? Pues la llingua tiene más o menos la misma edad.


-¿El futuro pasa necesariamente por la cooficialidad?


-Sin duda. La cooficialidad lo que permite es un marco de desarrollo. Lo contrario es mantener nuestra lengua en la uvi, en una reserva. Pero si es que la mayor parte de la sociedad considera la convivencia de las lenguas como algo absolutamente normal.


-Los políticos no.


-Los que se oponen son un reducido alto clero político con una cerrazón casi teológica. En el PSOE, por ejemplo, una pequeña cúpula, con una incapacidad para el diálogo que en este aspecto es casi sectaria.


-Hay edición en asturiano porque hay subvenciones.


-Y me parece muy bien. Sólo faltaría que no hubiera subvenciones para el apoyo a la llingua. Pero no es la solución.


-Porque, además, la gente compra y lee poca literatura en asturiano.


-Porque es necesario que la llingua se vea más, en la calle, en la tele. El asturiano es de todos, tiene que estar presente en la vida normal. A nivel literario estamos en un momento dulce, con muy buenos escritores. Pero hace falta un emburrionín. Aquí hay una responsabilidad colectiva muy grande porque existe riesgo de que el asturiano se nos vaya de las manos. Dejar que la llingua se muera es una barbarie, un síntoma de talibanismo.

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