Cazuela con llámpares. | ana paz paredes 

Llámpares que iluminan el paladar

Los productos del mar protagonizan parte de la cocina tradicional que se sirve en Casa Oliva, a un paso de la hermosa playa de Verdicio, en Gozón

17.07.2013 | 02:03
Benjamín Rodríguez Menéndez, en un rincón de Verdicio.
Benjamín Rodríguez Menéndez, en un rincón de Verdicio.

El verano, por fin, se hizo presente en Asturias y el sol y el calorín invitan sin duda a disfrutar del mar y la montaña con más ganas que nunca. Además, en estos meses no existe el descanso para los que gustan de las fiestas de prao, de los mercados tradicionales y de las romerías que se celebran en casi todos los puntos del Principado. La costa asturiana luce guapa estos días, y junto a ella los lugares donde, al tiempo que se disfruta de la buena gastronomía local, también se puede sentir cerca el olor del Cantábrico tentando a darse un buen un baño antes de volver a casa o, simplemente, un relajante y agradable paseo a la orilla del mar.

En el concejo de Gozón, donde el gran rey del paisaje es, sin duda, el Cabo Peñas, y más concretamente apenas a un kilómetro de la hermosa playa de Verdicio, se encuentra asomado a la carretera comarcal un local señero, con mucha historia, sencillo pero acogedor, donde cada día se sirven en sus mesas esos platos que durante años elaboró el alma máter de su cocina, Oliva Menéndez Gonzalo, quien, ya jubilada, dejó en herencia su legado de conocimientos culinarios en este bar que lleva su nombre: Casa Oliva.

Ella, como buena guisandera, no puede evitar pasarse todavía alguna vez por la cocina para asesorar en lo que haga falta y que esos platos sigan fieles a la cocina de siempre que se oferta en el establecimiento que desde hace años dirige su hijo, Benjamín Rodríguez Menéndez.

«Este bar lo abrió mi abuelo, Benjamín Menéndez. Fue bar tienda y contaba también con salón de baile. En 1961 se amplió el local y se comenzó ya a servir comidas. Aquí hay mucha historia. Por ejemplo, donde está hoy el comedor, que se construyó en 1978 con una capacidad para 40 personas, se encontraban antes un huerto, un naranjo y un pozo para sacar agua», recuerda Benjamín momentos antes de sacar ante unos clientes una de sus elaboraciones más famosas: les llámpares. El olorín de su salsa lo anuncia segundos antes de poner, sobre el mantel, la cazuela que las contiene. Un buen comienzo para continuar degustando otros platos en Casa Oliva».

Entre los que más demandan sus habituales están la sepia en tinta con arroz blanco, el arroz con llámpares, el repollo con gambas o sus garbanzos «mariscados». Tampoco faltan en su carta los callos caseros, el salteado de pulpo con langostinos o la sartencita de setas y langostinos con huevo frito. Y, como siempre hay quien también gusta de la carne, en su carta, entre otros platos, se ofrecen cachopo tradicional, cachopo de lomo, conejo y cordero guisado. Los postres son caseros. Por citar algunos ahí están las tartas de sidra, de la abuela, de turrón y de queso o el pudin de manzana.

Para los que prefieran menú, también lo ofrecen a diario, con dos primeros, dos segundos a elegir, postre y bebida. Importante señalar que cierran los jueves y que cuentan con aparcamiento. Además, hoy sábado y mañana domingo Verdicio celebra sus fiestas de La Sacramental. Playa guapa, buena comida y fiesta de prao, todo en el mismo lugar. No se puede pedir más.

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