Esperanza Martín, Arqueóloga, dirige las excavaciones de Lucus Asturum. A sus 44 años, tiene ya una larga trayectoria en la excavación de yacimientos de la Antigüedad en Asturias. Participó, entre otros, en la excavación del castro de Taramundi y en las campañas de La Carisa. Vive entre Asturias y un pueblo de la montaña de León, donde estos días está felizmente atrapada por la nieve en compañía de una despensa bien abastecida y de su perro "Teebo", un nombre que ha sacado de un personaje de la saga "Star Wars", de la que se confiesa friki perdida.

–Hay una cosa que es extraordinaria en Lucus Asturum. Y es el mero hecho de que ya desde el propio Ptolomeo (siglo II) tengamos un montón de referencias históricas en las fuentes clásicas a lo que fue Lucus Asturum: un cruce de caminos desde el principio de los tiempos. Es uno de los lugares en Asturias donde han existido poblamiento desde el Paleolítico hasta la actualidad. Nosotros, en el propio yacimiento, estamos encontrando material paleolítico, romano, medieval...

Esperanza Martín Hernández, de 44 años, es la arqueóloga responsable de las excavaciones de Lucus Asturum, el enclave que aparece citado en las fuentes clásicas hace ya veinte siglos y que es el actual Lugo de Llanera. ¿Qué hay exactamente bajo esos prados? ¿Una ciudad? ¿Un vicus viarii, una pequeña aglomeración de viviendas en un cruce de caminos? Lo que se sabe y lo que no lo cuenta Esperanza Martín. Y también cómo llegó a enfrentarse a uno de los grandes interrogantes de la historia de la Asturias romana:

"Soy de San Sebastián y acabé estudiando la carrera en León. Luego, con veintitantos, estaba desarrollando allí mi actividad profesional, el puerto del mar lo echaba muchísimo en falta y me subía a Asturias cada vez que tenía oportunidad. Me acabe quedando por aquí porque es muy guapo. Vivo saltando de León a Asturias y de Asturias a León".

"Mi vinculación con Lucus Asturum comenzó porque, entre 2014 y 2015, la Asociación de la Ruta de la Plata me encargó un estudio de la Vía Carisa, que surge en León y llega hasta la zona de Gijón. Hice el estudio completo para su propuesta como Bien de Interés Cultural, que al final se consiguió. De hecho, la vía está protegida".

"Al pasar por Llanera pues se conservan todavía tramos y trazas de lo que fue esa vía y, evidentemente, quedó reflejado en el informe. Al año siguiente hice un estudio con Otilia Requejo de la vía en sí misma en Llanera y, finalmente, y a mayores, al año siguiente hicimos una juntura entre unos cuantos investigadores para ver si realmente concretábamos la existencia de restos arqueológicos en esa zona mediante sistemas de teledetección y arqueología no intrusiva. Lo hicimos por gusto casi, con el apoyo del Ayuntamiento de Llanera, y vimos que había edificios en el subsuelo, aparte de toda la historiografía previa".

"Al año siguiente, el Ayuntamiento de Llanera, que siempre ha sido el promotor total de todo esto, me llamó para ver cómo se podía seguir adelante con la investigación. Acometimos la primera excavación, que resultaron ser unas termas de gran tamaño que hay en la ería de La Castañera. Desde entonces se han hecho campañas todos los años, salvando el del covid".

"Cualquier interesado en cuestiones históricas en Asturias conoce Lucus, aunque solo sea por el nombre. Si algo te aparece en un mapa ya en época romana, en un mapa donde se ponían cuatro nombres; si algo se conoce por un tipo que está haciendo el plano desde Roma, es porque era algo importante. Lo que no sabemos es exactamente qué".

"Una de las cosas que encienden más a alguna gente es la determinación de la naturaleza de lo que es Lucus. Los investigadores evidentemente estamos interesados en saber lo que es. Pero realmente las intervenciones llevadas a cabo solo son cuatro. Las que hizo Carmen Fernández Ochoa, que tuvieron lugar en La Rectoral, lo que encontraron fue la época medieval, no llegaron al sustrato romano. Las que se ciñen a época romana son cuatro años de excavación, que es poquísimo".

"Lo que ocurre es que hemos encontrado materiales de muchísima calidad, que parecen indicar la presencia de unos pobladores de alto standing, por decirlo así; gente con un poder adquisitivo grande, gente rica. Lo digo porque tenían una dieta muy variada. Cuando excavamos las termas encontramos también una variedad bastante amplia en alimentación. Había, por ejemplo, muchísimas ostras. Estando Gijón tan cerca tampoco es tan anómalo. La calidad de los restos que nos hemos encontrado el año pasado y este en la casa que estamos excavando ahora es muy espectacular. Simplemente el material arqueológico que encontramos en los basureros que encontramos es alucinante".

"Que hayamos visto, los restos se extienden por más de veinte hectáreas. En todas las fincas donde hemos metido georradar, en todas hubo resultado positivo. La cuestión es hasta qué punto están conservados o no esos restos. Eso es otra cosa. Nos pasó con las termas que encontramos el primer año. La gente decía: ‘¡Pero si no quedan muros!’ Claro, los robaron. Una cosa es que el yacimiento sea espectacular desde el punto de vista histórico y otra muy diferentemente es que sea espectacular desde el punto de vista museográfico".

"Aún no sabemos si fue un poblamiento disperso o no. Tú pasas el georradar en una finca y ves construcciones. Luego ves más construcciones en una finca a 200 metros, pero quizá en medio no haya nada. En el edifico que estamos excavando ahora, a su alrededor hemos pasado el georradar y no se ve nada. Eso puede indicar que realmente es un edificio exento. Van a parecer más cosas, a mí no me cabe ninguna duda, seguro. Pero seguimos investigando. No sabemos aún qué es. Por lo pronto nunca hemos dicho que sea una ciudad ni lo haré mientras no se sepa. Igual nos sales el día de mañana un epígrafe donde lo identifica, pero de momento...".

"Pero todas las excavaciones tienen un efecto muy interesante. ¿Tú sabes la cantidad de gente que nos viene a ver cuando estamos excavando? Hacemos visita guiada todos los días y te hablo de unas 120 personas diarias. Todos los años hacemos visitas a los coles, a los institutos. La diferencia del primer año a ahora es que los chavales ya saben lo que es Lucus, ya saben que tuvieron un asentamiento romano ahí. Aunque no les hayamos ido a dar una charla previa. Eso es maravilloso, impagable. Para la salvaguarda del patrimonio de cualquier territorio eso es indispensable, que los niños sepan la historia".