Navia acoge a lo largo de esta semana el curso de formación «El cultivo de la judía: faba asturiana y verdina», que pone en marcha la IGP Faba Asturiana. La entidad que vela por la legumbre asturiana ha tomado la iniciativa después de comprobar la necesidad de profesionalizar un sector que está en crecimiento y que es además un sector olvidado por haberse considerado siempre una actividad asociada a la ganadería y a otros cultivos.

En el curso, que pretende servir de herramienta desde el inicio hasta el final del cultivo, participan 15 productores adscritos a la IGP, y se desarrollará hasta el 24 de junio en diferentes fases: una parte teórica tanto en el aula como en el campo y una formación continuada, con asesoramiento durante todo el ciclo productivo. El objetivo final es lograr elevar el nivel de las plantaciones y crear una red de productores profesionales, dentro de una de las producciones emblemáticas de la región. A petición de algunos productores de Faba Asturiana en 1989, la Consejería de Agricultura puso en marcha la creación de un Consejo Regulador provisional de la Denominación Específica Faba Asturiana, formado por representantes de los productores, de las empresas envasadoras y de la administración.

En 1990 se aprobó el Reglamento de la Denominación Específica Faba Asturiana y de su Consejo Regulador, y por la Orden de 6 de Julio de 1990, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ratificó el Reglamento de la Denominación Específica Faba Asturiana y de su Consejo Regulador, siendo estos los requisitos legislativos nacionales en los que se apoya esta Denominación Específica. La Denominación Específica fue inscrita como I.G.P. Faba Asturiana en la lista de denominaciones registradas DOP-IGP de conformidad con el Reglamento (CE) 1107/96 de la Comisión, el 21 de Junio de 1996. La IGP fija las condiciones que deben cumplir los cultivos y la propia faba para considerarse Faba Granja, la faba autóctona asturiana. Así, la vaina de la planta debe tener color verde, ser lisa y con perfil alargado mientras que el grano debe ser oblongo, largo y aplanado, de fondo blanco cremoso y con una longitud mínima de 18 milímetros, una anchura máxima de 11,5 milímetros y un grosor máximo de 8,5 milímetros. Desde luego, no vale cualquier alubia.

El Consejo Regulador contempla tres técnicas básicas para el cultivo de la faba, por supuesto, siempre en territorio asturiano: uno de ellos es el cultivo asociado a maíz, sistema de monocultivo de judía con tutores y cultivo sin tutor. El segundo tipo de cultivo es el más recomendado desde el punto de vista de rendimiento comercial así como el de mayor inversión al necesitar más mano de obra e infraestructura.