02 de febrero de 2010
02.02.2010

Los gastrónomos se rinden al talento del
«dos estrellas Michelin» Nacho Manzano

Masiva asistencia a la sexta edición de los premios del Colegio de Críticos Gastronómicos, que también destacó, entre otros, a Del Arco y a Balbona

02.02.2010 | 01:00
Foto de familia de todos los galardonados en los sextos premios del Colegio de Críticos Gastronómicos de Asturias.

Oviedo, J. A. ARDURA
El Colegio de Críticos Gastronómicos de Asturias quiso que Nacho Manzano, el gran triunfador de la gastronomía asturiana en 2009, un año aciago por la crisis, empiece 2010 como referencia para un sector que confía en la llegada de tiempos mejores. El primero de los seis galardones de la noche llevó el sello del único cocinero «dos estrellas Michelin» de Asturias, y Nacho Manzano fue el encargado de agradecer los premios concedidos a los mejores restaurantes, sidrerías y pastelerías del Principado, en un acto multitudinario que tuvo como marco el hotel Santo Domingo de Oviedo.

«Estos premios saben a gloria», confesó Nacho Manzano, con su sencillez tan formal como natural. «No excluyen a nadie», argumentó para, a continuación, calificar de «lujo trabajar en esta comunidad, donde hay una materia prima única, que da para todo». También pidió, en su breve discurso de agradecimiento, que «nos dejemos de guerras absurdas entre cocina tradicional e innovadora». Su restaurante, La Salgar, que regenta Ester Manzano, se llevó el galardón al mejor restaurante innovador, mientras que el premio para el mejor restaurante clásico recayó en el ovetense Del Arco, por «su cocina virtuosa y sosegada, libre de devaneos tecnoemocionales», en palabras del crítico Eufrasio Sánchez.

El premio al mejor restaurante heterodoxo fue a parar en esta sexta edición de los galardones a Casa Néstor, de Luanco, para corregir «la desproporción entre la calidad de sus platos y el insuficiente reconocimiento». La distinción para la mejor sidrería cayó cerca, en El Llagarón, de la vecina Candás, que regenta el vallisoletano, de Peñafiel, Luis Bolado, donde «las cosas saben a lo que son». La mejor dulcería del año ha sido, según el Colegio de Críticos Gastronómicos, Balbona, «una empresa sonora, ejemplar», mientras que el premio especial recayó en el Serida, por su labor de investigación, por su trabajo por el «agro, la cabaña, el pomar y la huerta asturianos».

Cuadro de honor.

El jurado repartió los galardones en establecimientos de la zona central de Asturias:

-Restaurante innovador: La Salgar (Gijón), de Nacho Manzano.

-Dulcería: pastelería Balbona (Gijón).

-Sidrería: El Llagarón (Candás).

-Restaurante clásico: Del Arco (Oviedo).

-Restaurante heterodoxo: Casa Néstor (Luanco).

-Premio especial: Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Alimentario (Serida).

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