15 de junio de 2017
15.06.2017

El avilesino Adolfo Mariño es nombrado abad de Covadonga en víspera del centenario

El hasta ahora párroco de San José (Gijón) releva a Juan José Tuñón | "No es un ascenso, sino un nuevo servicio a la Iglesia", dice

15.06.2017 | 01:52
El avilesino Adolfo Mariño es nombrado abad de Covadonga en víspera del centenario

Cambio de destino de tres curas asturianos pertenecientes a la misma promoción. El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ha nombrado abad del santuario de Covadonga al avilesino Adolfo Mariño Gutiérrez, hasta ahora párroco de San José, de Gijón. "Es un privilegio servir a la Iglesia desde el pulmón espiritual de Asturias", declaró a este periódico Adolfo Mariño, quien sustituye en Covadonga a Juan José Tuñón Escalada, que ha sido designado párroco de San Francisco de Asís (Oviedo) y, en paralelo, comisario para la reestructuración del Museo de Covadonga y de la exposición temporal que allí tendrá lugar.

A su vez, Tuñón releva a Fernando Llenín Iglesias, quien será párroco de San José de Gijón. Así pues, se trata de un triple movimiento que afecta a tres de los sacerdotes con mayor peso intelectual y moral entre el clero de la región.

"No creo que pueda hablarse de un ascenso. Se trata de un nuevo servicio, como los que uno hace desde que se ordena en los primeros destinos que recibe", subrayó Mariño. Y agregó: "Para mí, ir a Covadonga es un servicio a la Diócesis; es una responsabilidad y es un reto. Aportaré todo lo que pueda".

El nuevo abad aún no sabe la fecha de toma de posesión, pero sí que el próximo 1 de agosto tiene que estar asentado en el santuario, porque así se lo ha indicado el arzobispo. Adolfo Mariño llega a Covadonga en un momento crucial para el emblemático lugar: el centenario de la coronación canónica de la Santina, que se celebrará entre el 8 de septiembre de 2017 y el 8 de septiembre de 2018.

Sin embargo, algunos de los aspectos de esta efeméride seguirán en manos de Juan José Tuñón, especialista en patrimonio e historia de la Iglesia de Asturias. "Juan José es un experto. Agradezco mucho esta colaboración", señaló Adolfo Mariño.

Nacido en Avilés, en 1953, Mariño fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1979. Comenzó su labor pastoral como ecónomo de Santiago de Pesoz (Grandas de Salime) y su filial, San José de Brañavieja. En esos años fue también encargado de San Martín de Oscos y teniente-arcipreste de Grandas de Salime. En 1983 pasó a ser coadjutor de San Pedro de los Arcos (Oviedo), con la encomienda de organizar la creación de la nueva parroquia de San Melchor, en Vallobín. Tras su construcción, fue nombrado párroco de ese nuevo templo, cargo que desempeñó entre los años 1990 y 2003.

Además, en ese período, fue delegado diocesano de la Juventud de Acción Católica, colaborador-formador para la tercera etapa teológico pastoral y teniente-arcipreste de Oviedo-Oeste, arcipreste de Oviedo Oeste y arcipreste de Oviedo.

En el año 2003, fue nombrado párroco de San José de Gijón, labor que ha desempeñado hasta hoy. Actualmente es también vicario episcopal de Gijón-Oriente, nombrado en el año 2012, una responsabilidad que mantendrá y compaginará con su nueva encomienda pastoral.

Misión y agitación

Entre tanto, Fernando Llenín dejará atrás 18 años al frente de la parroquia de San Francisco de Asís, emplazada en lo que era la plaza ovetense de la Gesta (hoy plaza del Fresno), para trasladarse a San José (Gijón). "El Arzobispo me lo comunicó ayer [por el lunes]. Naturalmente, acepté, porque es elemental y porque uno está para llevar a cabo la misión que le encomienden", relató a este periódico Fernando Llenín, director del Instituto de Estudios Teológicos de Oviedo.

El sacerdote ovetense deja una parroquia con una intensa actividad religiosa, social y asistencial. El pasado domingo celebró su primera misa el sacerdote David Cueto, feligrés de la iglesia. "No puedo ocultar que mis sentimientos hacia la comunidad parroquial de San Francisco de Asís son profundos y que, de alguna manera, mi alma está agitada", indicó Fernando Llenín, quien agregó que su conocimiento de la parroquia a la que ha sido destinado, y de la ciudad de Gijón, es escaso.

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