21 de junio de 2017
21.06.2017

La ola de calor se recrudece y preludia un verano que se prevé más cálido de lo normal

Asturias, que ayer superó los 35 grados, recibe al estío en alerta por máximas de hasta 36 y deja atrás una primavera poco pródiga en lluvia

21.06.2017 | 01:24
La ola de calor se recrudece y preludia un verano que se prevé más cálido de lo normal

Los 35,3 grados de las cuatro y media de la tarde de ayer en Soto de la Barca (Tineo) sólo son el principio. Este calor preludia un verano levemente más caluroso de lo normal, una estación que entra esta madrugada con Asturias en alerta meteorológica y sanitaria por altas temperaturas y que se prevé más cálida de lo que el termómetro histórico dice que es corriente. Este episodio remitirá de repente a partir de mañana, eso dice la previsión a corto plazo, con un súbito desplome de en torno a once grados de las temperaturas máximas de previstas para hoy -hasta 36 en Oviedo-, pero los modelos predictivos estacionales aventuran que este verano hará calor por encima de los valores que se consideran normales tomando como referencia los registros de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) entre 1981 y 2010. Su previsión apunta, con todas las prevenciones del largo plazo, a que la media del periodo puede rebasar los 18,4 grados en los que la historia ha situado la normalidad y a que la lluvia se mantendrá en las medias veraniegas habituales.

No hay señales claras de que este estío que se presentó en Asturias a las seis y veinticuatro minutos de esta mañana vaya a ser también más seco, por lo que la predicción de la Aemet, prudente, acepta como pronóstico para el verano los niveles habituales, los climatológicos, en cuanto al nivel previsto de precipitaciones. Otras fuentes, sin embargo, apuntan ya hacia un verano más seco de lo corriente. El caso es que Asturias ya viene de una primavera con los mercurios por encima de lo habitual, sobre todo de mayo en adelante, y poco lluviosa: según el resumen del trimestre que va de marzo a mayo, la estación que ahora se despide entró en marzo con más agua de lo normal, pero los valores se fueron situando irremediablemente por debajo de los niveles medios históricos a medida que avanzaban abril y mayo.

De momento, ayer, en las vísperas más inmediatas del verano, el calor apretó a niveles superiores a los del lunes y más próximos a los del muy cálido domingo. Ya sin el estorbo de las nubes, el sol se abrió paso para subir sin piedad los termómetros de Tineo a 35,3 grados, los de Mieres a 35 y los de Oviedo y Salas a 34, manteniendo a la mayor parte de la región por encima de los treinta y nunca por debajo de los 13,6 del puerto de Leitariegos. En Oviedo, por ejemplo, poco después de las seis de la mañana la mínima del día fueron 18,4. En manga corta incluso antes del amanecer, las playas llenas hasta las inmediaciones del ocaso, la jornada volvió a terminar tormentosa en las cercanías de la Cordillera y la lengua de calor alcanzó también la costa para que Gijón marcase su segunda temperatura más alta del siglo en un mes de junio, 33,8 grados a las cinco de la tarde que obligan a retroceder cinco años, hasta el 27 de junio de 2012, para encontrar un día de este mes con más calor, 36.

La tendencia de ayer es la prevista para hoy, corregida y aumentada por una alerta amarilla de riesgo "importante" decretada para el centro de la región y los valles mineros de dos a ocho de esta tarde. La previsión eleva las máximas del día a 36 en Oviedo -eso igualaría el tope del episodio, que el domingo llevó a Ibias el valor más alto del siglo en junio-, y a 35 en Langreo y Cangas del Narcea justo antes de que mañana vuelva el verano asturiano con un desplome súbito de los mercurios. No subirán este fin de semana mucho más arriba de los veinte grados, con una alta probabilidad de lluvia hasta el domingo, y tanto bajarán de pronto las temperaturas que en Gijón la mínima prevista para hoy -20 grados- coincide con la máxima de mañana, jueves.

Mientras llega ese descenso, el Principado mantiene hoy a la región en el nivel más bajo de la alerta sanitaria por altas temperaturas. El protocolo obliga a la Administración a informar a la población de las medidas preventivas contra el calor.

Entre los efectos colaterales de este insólito episodio cálido renace la contaminación. El calor disparó ayer los niveles de ozono en dos estaciones medidoras de Oviedo y en una de Mieres. Es un fenómeno que ya se había dado estos días en el centro y sur de la Península y que llega al Principado superando ampliamente los umbrales aceptables de presencia en la atmósfera de este contaminante considerado "secundario" cuyo valor de protección de la salud se sitúa en 120 microgramos por metro cúbico de aire. La estación del parque Purificación Tomás de Oviedo registró ayer picos de 196, la de la Plaza de Toros llegó a 188 y la de Mieres, a 181. El ozono suma su efecto al de otros contaminantes preocupantes en Asturias -ayer la estación avilesina del Matadero volvió a estar en rojo por exceso de partículas en suspensión PM10- y es un gas curioso en su interacción con el ser humano, imprescindible en la estratosfera para proteger de la radiación ultravioleta y peligroso en la troposfera, a ras de tierra, donde mezclado con el oxígeno puede atacar a las mucosas e irritar ojos y vías respiratorias. En Asturias, además, algunas estaciones medidoras han dejado de funcionar bien por el calor.

También a rebufo de la ola de calor, con la región en niveles extremos de riesgo de incendios, el Principado acordó ayer suscribir un convenio con el Ministerio de Defensa para que los servicios de extinción de la Administración regional puedan intervenir en caso de fuego en los montes del acuartelamiento Cabo Noval, en La Belga (Siero).

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