31 de agosto de 2017
31.08.2017

Alertan de una epidemia contagiosa que afecta a los perros en el oriente de Asturias

El parvovirus es "muy contagioso" y tiene una mortalidad elevada por lo que se recomienda extremar las precauciones

31.08.2017 | 20:35
Alertan de una epidemia contagiosa que afecta a los perros en el oriente de Asturias

Una clínica de la zona de Llanes ha lanzado esta tarde una alerta después de tratar a varios perros que padecían el llamado Parvovirus, una enfermedad muy contagiosa en perros "principalmente jóvenes", tal y como indican desde Mundo Vivo.

El parvo afecta principalmente a los intestinos y tiene una tasa importante de mortalidad en canes, por eso es muy importante saber cómo se contagia, cuáles son sus síntomas y las medidas de prevención para poder evitarla.

Contagio: El parvovirus es una enfermedad que se transmite por vía oral a través de la comida, los juguetes, las heces, o incluso puede encontrarse en objetos. Las madres también pueden contagiar a los cachorros por vía intrauterina. Aunque hay determinadas razas más vulnerables a este virus, como Doberman, Pit Bull o el Rottwailer, también existen factores, como la falta de desparasitación o el estrés, que pueden facilitar que un perro se contagie.

Síntomas: Los signos que evidencian que un perro está enfermo de parvovirus se suelen manifestar de forma rápida. Al principio el animal puede tener algo de fiebre y mostrarse apático y triste. Los vómitos y la diarrea con sangre son dos de los síntomas más característicos de este virus. Por eso si su mascota padece estos síntomas y sospecha que pueda estar enferma de parvo una visita urgente al veterinario puede salvarle la vida.

Prevención: El primer paso para evitar que un perro se contagie de parvovirus es seguir el programa de vacunación y de desparasitación. La higiene física de la mascota también es un punto importante para mantenerlo libre de parvo. Evitar que el animal entre en contacto con las heces de otros canes cuando salga a la calle. Es recomendable limpiar y desinfectar sus juguetes y utensilios, como el comedero, el bebedero o los collares, con relativa frecuencia.

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