13 de julio de 2018
13.07.2018
 

Revelación sobre Santullano: hallan restos de edificios prerrománicos en su entorno

El descubrimiento, de García de Castro y Ríos, fecha la construcción del templo entre el 820 y el 842 y abre la puerta a una gran excavación

13.07.2018 | 02:01

Santullano no estaba solo. No era un templo aislado, tal y como luce en la actualidad, sino que en torno suyo existían, aún en el siglo IX, otras construcciones. Esta premisa, esta intuición, había sido defendida por algunos historiadores, pero ahora dos sondeos, realizados por los arqueólogos Sergio Ríos y César García de Castro, han permitido constatar que en el entorno del templo prerrománico se conservan restos de construcciones altomedievales, así como ratificar la cronología del edificio, que se habría erigido entre el 820 y el 842, en el tramo final del reinado de Alfonso II. Se trata de unos hallazgos que abren la puerta a una gran excavación en el entorno del templo preorrománico.

Ríos y García de Castro revelaron ayer el resultado de los sondeos en la segunda jornada del congreso internacional "1.300 años del origen del Reino de Asturias. Del fin de la Antigüedad Tardía a la Alta Edad Media en la Península Ibérica (650-900)", que se celebra en el Museo Arqueológico de Asturias.

Las intervenciones para analizar el subsuelo de Santullano y su entorno se realizaron en 2006 y 2015, y fueron ejecutadas en el marco de la reordenación urbanística del barrio en que se ubica el templo. Se trata de los primeras sondeos realizadas hasta la fecha, de ahí su relevancia, pues antes existía "una total ignorancia sobre esa realidad del edificio", según precisaron los arqueólogos.

El sondeo efectuado en el entorno que rodea Santullano "permitió ver la entidad arquitectónica del inmueble y comprobó por vez primera el impacto bajo tierra de las obras de la autopista sobre el monumento", explicó García de Castro. Aunque lo más importante de esa actuación, dirigida por Sergio Ríos, fue el hallazgo de un muro altomedieval a apenas cuatro metros de la esquina noroeste del templo prerrománico. Esta estructura, hasta entonces desconocida, confirmaría las sospechas de los investigadores sobre la existencia de un conjunto arquitectónico en el que se imbricaría esta joya de la arquitectura prerrománica.

Es decir, la investigación concluiría que San Julián de los Prados no era un edificio solitario, sino que se encontraba flanqueado por más construcciones a su alrededor. Algo que ya aparecía recogido en varios documentos de la época pero que nunca antes había sido demostrado de modo empírico. Además, la situación del muro descubierto, próximo a la casa rectoral, abre la posibilidad de realizar nuevos sondeos que permitan conocer más acerca de ese conjunto arquitectónico, parte de cuyos restos pueden haberse perdido para siempre debido a la construcción, a principios de la década de 1960, del acceso a la autopista a Oviedo justo al lado del templo.

Cronología

En el interior, un segundo sondeo, realizado por García de Castro y localizado en la esquina noroeste del transepto, ha podido "poner al descubierto el sistema de cimentación del templo, su pavimentación original y gran parte de sus técnicas constructivas", según explicó el arqueólogo.

La exploración ha permitido a García de Castro constatar que el sistema constructivo es similar al de otros edificios prerrománicos estudiados por ambos arqueólogos en la capital del Principado, çcaso de la Cámara Santa. Algo que para los dos estudiosos "viene a demostrar que todos ellos fueron diseñados por el mismo taller de operarios".
Este otro relevante hallazgo permite acotar con mayor precisión la fecha de construcción de Santullano. Las crónicas sitúan la edificación en algún momento entre el 812 y el 842. Pero el estudio de las técnicas constructivas y la comparación con otras investigaciones previas permite a García de Castro acotar más la fábrica: el historiador retrasa el inicio de la obra hasta, al menos, el lustro que va del 820 al 825, por lo que la horquilla de construcción del templo se situaría entre ese período y el 842, año de la muerte de Alfonso II. Un momento que coincide con la época de construcción de los otros edificios alfonsinos que se conservan en el centro de la ciudad, y con los que Santullano mantiene esas coincidencias constructivas.

Estos dos relevantes sondeos también hicieron aflorar varios depósitos funerarios, posiblemente de finales del siglo XVIII, y un sistema de calefacción cuya realización en los años sesenta perforó de forma tosca parte de la base del edificio. Por otro lado, el haber podido excavar ha constatado las consecuencias negativas que tuvo para el templo el relleno con escombros realizado en la fachada paralela a la autopista durante la construcción del vial.

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