Aurelio Padrón, pirotécnico encargado del disparo de la tirada nocturna de anteayer, sábado, fue uno de los heridos peor parados en la explosión que se produjo en la máquina de voladores situada en el Prao del Molín. Fue al único al que alcanzó la deflagración y le causó quemaduras en su cuerpo, en los brazos y en la cabeza. Por suerte fueron de carácter leve, catalogadas de grado 1.

"Me pilló en la pasarela del Prao del Molín, me protegí en la caseta hasta que pasó todo, pero es muy rápido, son décimas de segundo y no da tiempo a nada", rememora Padrón. Resta importancia a las heridas que le ha causado la explosión, aunque asegura que con su larga experiencia de pirotécnico, más de 30 años, nunca le había sucedido nada similar. "Son cosas que pasan, sólo estoy un poco quemado, un chamuscado de playa", bromear ayer, horas después del suceso.

Un herido por quemaduras y veinte por rotura de cristales en la explosión de Cangas del Narcea

VÍDEO: PATRICIA Y PACO CHICHAPÁN

Relata que estaba todo preparado para dispararse la tirada, "pero sin previo aviso las peñas empezaron a lanzar voladores y no dio tiempo a que estuviera todo destapado, porque estábamos pendientes de que dejara de llover". La mala suerte hizo que hasta el lugar de la tirada llegara un volador. "Prendió fuego y, al estar tapado, nada sale para arriba", explica. No obstante, hubo una parte de la tirada que sí pudo salir. La explicación está en que el fuego quemó el plástico antes de que la carga intentará salir. Para Padrón esa casualidad "fue la salvación". "Si eso también revienta abajo, los daños serían el doble", apunta.

El pirotécnico intentó avisar de que parase la tirada a mano justo cuando se produjo la explosión.