11 de septiembre de 2018
11.09.2018

Apuñala y degüella a su mujer con sus dos hijos en casa, en La Caridad, y se ahorca

La víctima, Yésica Menéndez, de 29 años, nunca denunció a su marido, Abdenego de Souza, de 51, que sí tenía antecedentes por violencia machista en Brasil

11.09.2018 | 02:14
Apuñala y degüella a su mujer con sus dos hijos en casa, en La Caridad, y se ahorca
En el recuadro, Yésica Menéndez.
Apuñala y degüella a su mujer con sus dos hijos en casa, en La Caridad, y se ahorca

La apuñaló, la degolló, y después se colgó tirándose por la ventana de una de las habitaciones de su casa. Lo hizo poco antes de la media noche del domingo, con sus hijos de 7 y 5 años en la cama. Abdenego de Souza, de 51 años, acabó brutalmente con la vida de su mujer, Yésica Menéndez Fernández, de 29 años. No había denuncias previas por malos tratos, aunque algunos vecinos aseguran que las discusiones eran frecuentes. Fuentes municipales indicaron que el asesino sí tenía antecedentes por violencia de género en Brasil, su país de origen. Los dos pequeños fueron sacados del domicilio por agentes de la Guardia Civil y trasladados posteriormente al Hospital de Jarrio, donde se confirmó que no habían sufrido daños. Ahora están a cargo de otros familiares.

Las voces comenzaron sobre las 23.30 horas de la noche del domingo en la vivienda en la que residían la pareja y sus dos pequeños, en la Travesía Mohíces, en el centro de La Caridad (El Franco). "Les oímos discutir, pero no le dimos importancia porque era casi frecuente", relató Jonathan Iglesias, que vive con su esposa y su hijo en el piso colindante. "A ella la oímos decir ¡'déjame, déjame! Y luego nada más. Hasta que de repente sentimos un golpe fuerte y pensamos que habrían tirado algo por la ventana. Así que me asomé".

La escena era dantesca. "Al levantar la persiana y abrir la ventana vi una cuerda pasando justo por delante y pensé que nos estaban intentando entrar a robar descolgándose desde el tejado, porque vi el canalón doblado. Pero entonces miré para abajo y ya lo vi a él. Estaba a medio metro de mi ventana", relata aún conmocionado este vecino. Una tremenda fotografía con el hombre ahorcado y colgando en la fachada del edificio circuló ayer por las redes sociales, sin que trascendiera la autoría.

"Cogí el móvil para llamar a Emergencias, pero estaba tan nervioso que no era capaz ni de marcar el 112 y tuve que llamar a un vecino para que me confirmara lo que estaba ocurriendo y poder telefonear", continúa Iglesias.

El 112 avisó de inmediato a la Guardia Civil, y varias patrullas del cuartel de Luarca así como del Equipo de Policía Judicial y personal del Laboratorio de Criminalística de la Comandancia de Oviedo se trasladaron al lugar del suceso.

"Primero pensábamos que era un suicidio y que estaba sólo , pero entonces un vecino dijo que la había visto a entrar a ella y a los niños. Nos temimos lo peor, y entonces la Guardia Civil derribó la puerta y entró. Dentro la encontraron a ella y sacaron a los niños. El pequeño estaba dormido, y el mayor, que tenía manchada la camiseta del pijama de sangre, sólo decía que había mucho ruido", siguió relatando el vecino. Los pequeños fueron llevados al domicilio de otro vecino, para ser atendidos antes de trasladarlos al Hospital de Jarrio.

Según algunos relatos, a media tarde habían visto entrar al hombre en el portal con unas cuerdas de las que se utilizan para amarrar la carga en los camiones (eslingas).

Varios vecinos que conocían a la pareja señalaron que ella se quería separar, aunque no había iniciado los trámites. Según coincidieron en sus relatos, Abdenego de Souza, conocido por el apellido o como "el brasileño" , había sido militar y según él mismo contaba, estuvo destinado en Afganistán. Ahora estaba en el paro tras haber trabajado en la construcción.

Aunque en un principio fuentes municipales informaron de que el hombre habría tenido antecedentes por violencia de género en su país de origen, Brasil, se trata de un extremo que las autoridades competentes en la materia, por el momento, no han confirmado de manera oficial al gobierno local.

Yésica Menéndez había tenido una vida "difícil". Con sus padres y una hermana fallecidos hace años, su juventud fue muy complicada y ahora "vivía un momento dulce", afirmó la alcaldesa de El Franco, Cecilia Pérez. Había montado una cooperativa con otras dos socias y trabajaba conduciendo un camión. "Estaba empezando a vivir, a ser independiente, y este animal, este asesino, acabó con su vida", afirmó.

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