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Me quedo en el pueblo | Castiello de la Marina

Todo está en la tierra

Markos Gamboa readapta su plantación de arándanos para trabajar también una huerta y el pastoreo de animales, todo ecológico

Markos Gamboa se apoya en un reloj de sol en la plantación de arándanos de Castiello de la Marina, en Villaviciosa.

Markos Gamboa se apoya en un reloj de sol en la plantación de arándanos de Castiello de la Marina, en Villaviciosa. ANA PAZ PAREDES

Markos Gamboa y Elisa Cordero, ella también experta en jardinería, están al frente de una finca de producción ecológica de arándanos en la localidad de Castiello de la Marina, en Villaviciosa. Markos, nacido en Vitoria y que estuvo varios años trabajando en comunidades indígenas en México, Bolivia y Perú, se trajo de allá muchos conocimientos que ahora aplica con sencillez abrumadora en su terreno, porque para él todo es fruto de la constancia, del pensar que puedes llevarlo a cabo, de conocimiento de lo que tienes entre las manos, de hacer números para saber si puedes o no llevarlo a cabo y, por supuesto, que te guste tanto el trabajo como la forma en que lo vives.

Estudió horticultura y fruticultura ecológica y también agricultura regenerativa, además de ser un experto en pastoreo. "Cada trozo de tierra que tengo lo reutilizo y lo rentabilizo. Yo lo que voy a intentar es comprar lo menos posible de fuera de mi finca. Si tengo que producir microorganismos, los consigo aquí; si necesito fertilización también, ahí tengo las gallinas. Además, voy a traer capones y en un tiempo también vacas porque me especialicé en pastoreo. Lo que tenemos aquí nos da para comer, literalmente, y así esperamos que sea también como emprendedores rurales", afirma.

Y es que al poco de llegar, Gamboa le dio un giro total a la actividad en la Granja Los Piñares, como se conoce a su producción de arándanos, con actividades tan innovadoras como sencillas. "Lo que aprendí en Latinoamérica es a aprovechar muy bien los recursos, y eso es rentabilidad económica. Aquí había un exceso de plantas de arándanos que no podíamos cosechar solos. Vendimos la mitad de la plantación, dedicándonos al resto, y decidí regenerar el terreno afectado por el cultivo de los mismos, ya que las mallas no permiten que salgan malas hierbas pero matan el suelo, con la plantación de centeno, haba forrajera y escanda. Todo ello va luego picado para la alimentación de las aves. También hemos metido cultivo de fresa, frambuesa, higuera, avellana, kiwi y más cítricos, porque tenemos que hacer una barrera natural contra el viento del Oeste, que es muy fuerte aquí. Y, claro, todo esto lleva un tiempo", explica.

Tienen ahora 430 plantas de arándano y lo demás es huerta y forraje. "Los pasillos que hay entre los bancales los tengo para pastorear los pollos, porque voy a traer capones para poder venderlos para Navidad. Los pastoreo y así no tengo que segar. Hay dos maneras de pastorear, una con gallineros móviles y otra con fijos, este último es el que voy a utilizar, con varias salidas a los pasillos. Claro, tienes que tener en cuenta animales como el ferre y la comadreja, que te pueden llevar algún pollo, pero, bueno, tienes que saber que cuando inicias algo, tanto en el campo como en la ciudad, pérdidas vas a tener; pero, vamos, estando todos los días aquí una persona y encerrando los animales por la noche, en principio no tienes que tener muchos problemas", indica.

Además de la venta de arándanos y en un futuro cercano del excelente vinagre que con él elaboran, esperan también comercializar los capones y los productos de la huerta, todo ecológico. No quieren ni piden subvenciones. Markos Gamboa se manifiesta en contra. "Aquí estamos intentando demostrar que en 4.000 metros cuadrados, trabajándolos todos los días, podemos sacar en un tiempo dos sueldos pagando autónomos. No quiero ni pensar cuánto dinero público se va en subvenciones. Yo tuve dos negocios en mi vida y nunca pedí ni un crédito ni una subvención. Tienes que hacer números y antes de afrontar algo, si salen, lo haces y si no salen, pues no lo haces. Es muy simple. En cuanto a la venta del producto, no queremos intermediarios, lo vendemos nosotros de forma directa. Tenemos 4.000 metros cuadrados y con eso trabajamos. Hay que echarle mucha imaginación y diversificar, pero estamos en ello, trabajando mucho y muy ilusionados", matiza.

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