Unos 17 calderones vararon ayer en las inmediaciones de la playa de El Tranqueru, en la ensenada que hay después de cruzar el túnel que separa este arenal de Carranques, en la costa de Carreño. Fueron unos niños que paseaban por la zona en bicicleta quienes dieron la voz de alarma alrededor de las seis y media de la tarde.

El grupo avistó desde la senda costera a los animales varados en la arena. Los vecinos que paseaban por allí no se lo pensaron dos veces y descendieron hasta el lugar, de difícil acceso, para intentar salvarlos. Luis Laria, presidente de la Coordinadora para el Estudio de las Especies Marinas (Cepesma), mostró sorpresa por lo ocurrido y considera el varamiento en El Tranqueru algo inusual.

"Varamientos masivos como este no hubo ninguno en los últimos 30 años, es muy raro. Son calderones tropicales. Pueden ser de un grupo que se vio estos días por la zona y que es habitual que lleguen hasta el golfo de Vizcaya. De este tipo de calderones se dieron dos varamientos en Galicia, pero masivos, ninguno. En Asturias, los desconocemos. Posiblemente llegasen aquí por descoordinación. Es una etapa del año en que suelen visitar el Cantábrico de forma errática o por pautas alimentarias. Se está notando su presencia más en los últimos años, a pesar de que son comunes en Canarias", explicó Laria.

La lucha en la costa de Carreño por salvar a los animales fue grande y, por momentos, desesperó a los voluntarios que allí se juntaron. "Al agua logramos meter unos cuantos, pero volvieron a varar más a la izquierda. Están todos vivos, pero algunos es como que se dejan ir, solo aletean un par de ellos. Parece que unos tienen alguna herida, pero puede ser que sea precisamente por haber varado contra las rocas", explicó a LA NUEVA ESPAÑA uno de los rescatadores.

Los esfuerzos por intentar mantener a salvo a los animales no cesaron incluso al anochecer. Apenas se disponía de medios para poder ver en el arenal. Las linternas de los móviles de algunos hicieron las veces de pequeños faros con los que poder continuar la labor.

Una candasina descendió hasta la zona donde estaban los calderones junto a su hija, de apenas 4 años, sin pensarlo dos veces para intentar salvar a los animales. "Cuando los vi, no me lo pensé. Es una vergüenza que no haya venido hasta aquí a ayudar los cuerpos oficiales. Mañana (por hoy) que vengan a coger los restos...", criticó.

Y es que pasadas las nueve de la noche solo había recalado en El Tranqueru una pareja de la Policía Local de Carreño, que bajó al arenal para intentar ayudar a los improvisados rescatadores que se afanaban por intentar mantener con vida a los animales con la única ayuda de sus propias manos. Al cierre de esta edición, allí seguían desorientados.

Muchos comentaron que días atrás se vieron calderones por la zona y que quizás hayan varado en El Tranqueru por estar desorientados. Otra hipótesis es que pudiesen estar heridos, de ahí que cuando los vecinos los intentaban sacar a flote apenas opusieran resistencia y se dejasen llevar por la marea de nuevo a la orilla.